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Updated: 28 min 16 sec ago

Los obispos adoptan un pacto comprometiéndose a trabajar por la equidad y la justicia

Wed, 07/11/2018 - 9:46am

Miembros de la Cámara de Obispos dedican tiempo en la mesa de conversaciones el 8 de Julio antes del debate sobre la adopción de un pacto para combatir el abuso, el acoso y la explotación. Foto Melodie Woerman/ENS.

[Episcopal News Service – Austin, Texas] La Cámara de Obispos adoptó el 8 de julio un pacto que compromete a sus miembros a procurar cambios en sus diócesis para combatir el abuso, el acoso y la explotación.

“La Iglesia, ya sea como comunidad de fe o como centro laboral, no es inmune al abuso, el acoso y la explotación de personas de diferentes identidades sexuales, raciales y culturales”, dijeron los obispos en un documento , que sólo concierne a los obispos, titulado: “Un pacto laboral para la práctica de la equidad y la justicia para todos en la Iglesia Episcopal”.

El texto del documento.

Si bien llaman la atención de las estructuras que laboran contra personas de todas las identidades sexuales, raciales y culturales, la idea de un pacto partió de los testimonios compartidos en una Liturgia de Escucha, durante la Convención General, el 4 de julio. En ese oficio, los obispos hicieron lamentos y confesiones sobre el papel de la Iglesia en el sexismo y la misoginia.

Toda la cobertura de ENS de la 79ª. reunión de la Convención General se encuentra aquí.

La obispa Mary Gray-Reeves de la Diócesis de El Camino Real dijo que después de la Liturgia de Escucha resultó claro que “no hay manera de que podamos hacer esto y nada más”.

El abuso, el acoso y la explotación son parte del sistema”, afirmó ella. “Esto tiene que ver con reconocer y aceptar eso”.

El documento dice en parte: “ Como líderes pastorales y proféticos de la Iglesia, tenemos la responsabilidad de continuar la labor de recuperación y transformación que aún debe ser completamente realizada”. Los obispos también se comprometieron “a luchar diariamente, transformando la cultura de nuestra Iglesia en un lugar más justo, seguro, solidario y profético para todos”.

Gray-Reeves dijo que ella sabe que los obispos tienen buena voluntad y buenas intenciones, pero eso sólo no los ayudará a cambiar problemas culturales sistémicos dentro de la Iglesia. “Necesitamos ayudarnos mutuamente para llevar a cabo eso como organización denominacional”, afirmó. El pacto se propone hacerlo.

El pacto detalla las formas en que los obispos pueden comenzar:

  • Reconociendo el poder de su oficio y usándolo con humildad en servicio de otros.
  • Participando en autoexámenes y haciendo cambios en la manera en que usan su poder.
  • Siendo conscientes de las personas afectadas por los prejuicios y escuchando las historias.
  • Dando lugar a un liderazgo basado en la equidad.
  • Dando lugar a una variedad de modos de dirigirá a partir de la cultura y el género.
  • Apoyando una gama de modelos de liderazgo.
  • Eliminando desigualdades de salarios y beneficios.
  • Creando e imponiendo normas equitativas de licencia parental.
  • Ayudando a que los comités de búsquedas parroquiales examinen sus prejuicios al hacer opciones en sus llamados a clérigos.

Durante el debate para adoptar el pacto, Dede Duncan-Probe, obispa de Nueva York Central, dijo que ella había crecido en la Iglesia Episcopal, y que “el abuso y el acoso sexuales han sido parte de mi vida como el estudio bíblico y la comunión”. Los elementos del pacto les ofrecen a los obispos “algo que todos somos llamados a hacer como parte del Movimiento de Jesús”.

El obispo Greg Brewer, de Florida Central, dijo que él espera llevarles el documento a las clérigas de su diócesis y decirles: “Hablemos, ¿Qué les parece?

Gayle Harris, obispa sufragánea de Massachusetts dijo que el pacto “levanta lo que ha sido una aspiración de esta cámara”. Como mujer de color, ella instó a los obispos a defender diferencias de todos los que han sido creados a imagen de Dios y a esforzarse en ponerle fin a la discriminación.

Después de que el pacto fuera adoptado, Cate Waynick, obispa provisional de Michigan Oriental, le dijo a Episcopal News Service que era la primera vez en sus más de treinta años en el ministerio ordenado que la Cámara de Obispos “había decidido de verdad examinar atentamente la manera en que han tratado a las mujeres”. Ella dijo que sus compañeros obispos estaban despertando ahora al dolor y las consecuencias de cómo han sido tratadas las mujeres. Waynick se siente agradecida de que los obispos hayan acordado continuar el diálogo y hacerse mutuamente responsables, y como resultado “quizá nuestras hijas y nietas no tendrán que tener estas experiencias”.

El obispo Brian Thom, de Idaho, dijo que el pacto invita a “un serio autoexamen” y le pide a los obispos que tomen medidas para cambiar ellos mismos personalmente. Él añadió que a los hombres de la generación de muchos obispos, él mismo incluido, les resulta difícil cambiar porque “estamos seguros de que no somos responsables” de ese dolor y experiencias. “Pero yo he sido convicto de sexismo”, le dijo él a ENS.

Marian Budde, obispa de Washington, también conversó con ENS, y dijo que a lo largo de su vida en la Iglesia, las mujeres habían dado por sentado “que nos tratarían mal. Teníamos que pasarlo por alto”. Pero, agregó, “ese no es el camino de Jesús. Ese no es el camino del amor”.

Varios obispos dijeron que querían cerciorarse de que el pacto estaba en la agenda de todas las reuniones de la Cámara de Obispos de ahora en adelante. La obispa Bishop Audrey Scanlan de Pensilvania Central, dijo durante el debate que existen planes de crear un instrumento para ayudar a las diócesis a crear sus propias sesiones de escucha para comenzar la ardua labor que se necesita. “La violencia, la agresión, la explotación y el acoso sexuales existen en nuestra Iglesia. No podemos dejar que eso tenga la última palabra”.

— Melodie Woerman es directora de comunicaciones de la Diócesis de Kansas y miembro del equipo de información de ENS en la Convención General. Traducción de Vicente Echerri.

 

7 juillet, sermon du réveil de l’évêque primat Michael Curry

Wed, 07/11/2018 - 8:15am
Le texte qui suit est le sermon délivré par l’évêque primat Michael Curry lors de la Convention générale au Palmer Center le 7 juillet 2018.

Vous trouverez l’enregistrement vidéo de ce sermon sur : https://www.youtube.com/watch?v=zXIORXykxv0&feature=youtu.be

Oh, mon Dieu ! Que l’Église tout entière dise Amen ! Dites-le encore ! Encore une fois ! Amen ! J’en ai le souffle coupé. C’est une nuit bénie. C’est une nuit bénie. Nous nous rassemblons ce soir. Beaucoup d’entre nous sont épiscopaliens. Beaucoup d’entre nous se revendiquent d’autres traditions et familles chrétiennes. Beaucoup d’entre nous sont des personnes de bonne volonté n’ayant ni dénomination particulière ni galons. Il y a probablement parmi nous des républicains. Et probablement aussi des démocrates. Certains d’entre nous sont probablement indépendants. Mais nous sommes tous des enfants de Dieu. Tous ! Absolument tous ! C’est ce que nous célébrons ce soir. C’est en tant qu’enfants de Dieu que nous nous rassemblons. Comme le disait cette vieille chanson lorsque j’étais petit,

Rouges et jaunes, noirs et blancs,

Tous sont précieux à ses yeux.

Tous ! Tous ! Absolument tous !

Permettez-moi tout d’abord de remercier en votre nom tous ceux qui ont rendu possible cette soirée. Merci ! Merci ! Merci ! Permettez-moi également de remercier en votre nom les évêques et les membres du diocèse du Texas. Merci au Texas ! Merci au Texas ! Merci au Texas ! Texas ! Texas !

À vrai dire, je me sens dans une position inconfortable car j’ai l’impression d’être la seule chose qui vous sépare de la nourriture. C’est une position peu enviable. Alors je vais passer en vitesse à mon texte. Un texte du nouveau testament, évangile de Jean, vers la fin de celui-ci. Certains érudits prétendent en fait que cet évangile se termine par le chapitre 20. Mais si vous regardez dans votre Bible, vous verrez qu’il y a un autre chapitre. Et ces érudits ont toutes sortes de théories pour établir que le chapitre 21 est un ajout, une extension ou une annexe. Je ne suis pas un érudit. Je suis un prédicateur itinérant, je connais les prédicateurs et vous aussi. J’ai l’impression que Jean a terminé son sermon au chapitre 20, l’avion s’apprêtait à atterrir et il s’est souvenu de quelque chose d’autre. Il a remis les gaz et fait un tour supplémentaire avant d’atterrir. C’est ce qui s’est passé. Au premier atterrissage, avec le chapitre 20, il est presque arrivé à la conclusion. Il le fait en ces termes :

Jésus a opéré sous les yeux de ses disciples bien d’autres signes qui ne sont pas rapportés dans ce livre. Ceux-ci l’ont été pour que vous croyiez que Jésus est le Christ, le Fils de Dieu, et pour que, en croyant, vous ayez la vie en son nom.

Mes frères, mes sœurs, Dieu veut que vous viviez. Dieu veut que nous vivions. Dieu veut que ce monde vive. Dieu veut que nous vivions ! Vous pouvez presque l’entendre dans le texte. Jean s’efforce de poser son avion, et il se dit : il y a beaucoup d’autres choses que j’aurais pu écrire, mais les quelques choses que j’ai écrites, toutes celles de l’Évangile de Jean, l’histoire de Jésus transformant l’eau en vin, l’histoire de Jésus rencontrant le vieux Nicodème, l’histoire de la rencontre entre Jésus et la Samaritaine dont l’évêque nous a parlé, près du puits, l’histoire de Jésus donnant à manger à une foule de 5000 personnes (n’est-elle pas formidable [s’adressant à l’interprète] ?), toutes ces histoires, l’histoire de Lazare, l’histoire de la crucifixion de Jésus, l’histoire de sa résurrection d’entre les morts, j’aurais pu raconter bien plus d’histoires. C’est de Jésus-Christ que nous parlons ! Il ne s’agit pas de Monsieur Untel ! Ce frère est extraordinaire ! Je pourrais passer la nuit à vous raconter des histoires à son sujet, et vous n’auriez jamais droit à votre barbecue ! Mais je vous ai raconté ces quelques histoires afin que vous puissiez en venir à croire. Et croire signifie faire confiance. Cela ne signifie pas que vous comprenez. Cela ne signifie pas que vous avez tout compris. Cela signifie simplement que vous allez lui faire confiance. Ces choses ont été écrites pour que vous puissiez croire que Jésus existe vraiment, qu’il est vraiment le Messie, le Christ, le visage humain de Dieu, l’incarnation de l’amour de Dieu dans la vie d’une personne humaine. Ou comme il est dit dans le Symbole de Nicée :

Dieu de Dieu,

Lumière de Lumière,

Vrai Dieu de vrai Dieu,

Ce n’est pas de Monsieur Untel que nous parlons ! Ces choses ont été écrites afin que vous puissiez croire qu’il est réellement le signe, le sceau ultime montrant à quel point Dieu vous aime. Ceci a été écrit afin que vous puissiez avoir la vie. La vie. La vraie vie, pas une vie que l’on peut échanger sur eBay. La vraie vie ! Celle que le monde ne donne pas et qu’il ne peut pas reprendre. La vie ! La vie ! Et dans l’évangile de Jean, c’est incroyable… Rassurez-moi, comment allez-vous ? Rassurez-moi. Je veux m’assurer que tout le monde est du voyage. Regardez l’évangile de Jean : le thème de la vie est en filigrane du début à la fin. Au début de l’évangile, avec ce merveilleux texte poétique:

Au commencement était le Verbe, et le Verbe était tourné vers Dieu, et le Verbe était Dieu. En lui était la vie

et la vie était la lumière des hommes,

et la lumière brille dans les ténèbres, et les ténèbres ne l’ont point comprise.

C’est la vie ! La vie avec Dieu ! La vie ! Et cela continue. Je n’invente rien. C’est dans le livre. Il dit au chapitre six : « Je suis le pain de vie. » Au quatrième chapitre, il dit : « Je suis l’eau de la vie. » Au troisième chapitre, Jésus rencontre… il rencontre les premiers épiscopaliens. C’est vrai ! Je suis convaincu que Nicodème, au chapitre trois de l’évangile de Jean, était le premier épiscopalien. Si vous lisez le texte soigneusement, celui-ci dit que Nicodème était un pharisien, il faisait probablement partie du Sanhedrin, la Haute cour, c’était une sorte d’aristocrate, pour moi ça sentait l’épiscopalien ! Mais encore mieux, l’évangile de Jean nous dit que Nicodème est venu voir Jésus de nuit. Seul un épiscopalien tenterait de s’approcher de Jésus lorsque personne ne regarde. C’est un épiscopalien ! Mais Nicodème était quelqu’un de bien car, dans l’adversité, il a défendu Jésus devant le Sanhédrin. Puis Nicodème a préparé avec Joseph d’Arimathie la mise au tombeau de Jésus. C’est aussi un épiscopalien. Si je le mentionne, c’est parce que dans sa conversation avec Jésus, Nicodème a déclaré : « Vous savez, Seigneur, j’aimerais en savoir plus sur vos enseignements. » Et Jésus lui a répondu : « Nicodème, ne me fais pas ce baratin. On n’est pas dans l’émission d’Oprah Winfrey. » Il a dit à Nicodème : « Tu dois naître à nouveau. » Le texte grec peut se traduire comme naître à nouveau, naître de nouveau ou naître d’en haut. Et à mon avis, la seule raison de naître, c’est de pouvoir vivre ! Dieu veut que vous viviez ! Dieu veut que nous ayons la vie et Dieu veut que tous ses enfants aient la vie ! Je pourrais continuer mais je ne le ferai pas.

Puis encore, dans l’Évangile de Jean, il dit : « Je suis la résurrection et la vie. » Il dit au chapitre 14 : « Je suis le chemin et la vérité et la vie. » Au chapitre 10 : « je suis venu pour que les hommes aient la vie ». Puis, à la fin de l’évangile, Paul dit qu’il a écrit toutes ces choses « pour que, en croyant, vous ayez la vie en son nom ». La raison d’être de la vie ! Une vie abondante promise à tous. La vie pour les riches et la vie pour les pauvres. La vie pour les démocrates et la vie pour les républicains. La vie pour les indépendants ! La vie pour les députés ! La vie pour les évêques ! La vie pour tout le monde ! La vie ! La vie ! La vie ! La vie. La vie. À vrai dire, il est si facile d’être déçu par ce qui constitue la vie réelle. L’évangile de Jean remarque que Jésus ne parlait pas de biologie. La biologie est importante, parce qu’il faut bien commencer quelque part. Et c’est la base. Je veux dire qu’il est vrai que nous sommes tous des êtres humains, biologiquement c’est ce que nous sommes : des êtres humains. Mais biologiquement, nous faisons simplement partie du monde animal. Nous sommes fondamentalement comme ce pigeon au sein de l’assemblée des députés. Je me suis penché vers la présidente Jennings pour lui dire : « Madame la présidente, nous avons un pigeon dans cette assemblée. » Mais c’est de la biologie élémentaire. Nous faisons partie du monde animal. Mais je vais être prudent, car je sais que l’évêque Katharine est quelque part dans la salle et c’est une scientifique. Sans vouloir outrepasser mes compétences, je pense que mon professeur de quatrième nous a expliqué que parmi les êtres vivants, les membres du monde animal ont certaines caractéristiques, dont trois principales : ils respirent, ils mangent et ils fabriquent davantage d’individus de leur propre espèce. Respiration (ça sonne bien en espagnol, j’aime), respiration, consommation et reproduction. Ils respirent, ils mangent et ils fabriquent davantage d’individus de leur propre espèce. Ma femme a deux chats qui peuvent faire ça. À vrai dire, les chats sont passés chez le vétérinaire, il y en a deux qui peuvent le faire sur les trois. Et c’est bien, mais en vérité la vie est plus que cela. Jésus l’a dit clairement. Votre vie n’est-elle pas plus précieuse que celle des moineaux ? Vous avez plus de valeur que les moineaux, ces très précieuses créatures de Dieu. Vous avez besoin de vêtements, mais combien vous en faut-il ? Observez les lys des champs. Ils poussent, ils se propagent, ils projettent leurs graines, ils se flétrissent et même votre Père céleste en prend soin. Combien plus grande est votre valeur ! Je suis venu vous montrer la vie ! Pas seulement la vie biologique ! Pas seulement l’existence ! Pas seulement la survie ! Pas seulement se contenter de passer par là ! Avoir la vie ! La vie comme je l’ai rêvée !

La vie comme je l’ai voulue ! Dieu vous veut tous – vous me suivez ? Et en vérité, j’en suis convaincu, cet amour est la clé de la vie. J’ai une théorie, mais je sais qu’il y a des théologiens dans cette pièce alors je vais être prudent, mais je suis convaincu que le contraire de l’amour n’est pas la haine. Le contraire de l’amour est l’égoïsme, et la haine découle de l’égoïsme. Oui, je pense que nous avons trouvé quelque chose ici. Voyez comme l’égoïsme, l’égocentrisme ou, comme l’appelaient les pères et mères d’autrefois, l’orgueil, la vanité, oui cette vanité égocentrique qui me place au centre du monde, et vous, Dieu et toutes les autres personnes à la périphérie, voyez comme cet égoïsme est la racine de tout mal. C’est la source de chacun des maux. Il est derrière chaque sectarisme. Il est derrière chaque injustice. C’est le cancer à la racine de chaque guerre. C’est la source de chaque destruction. Cet égoïsme détruit les foyers ! Il détruira les églises ! Il détruira les nations ! Si on lui laisse le champ libre, il détruira la création ! L’égoïsme ! L’égoïsme ! L’égoïsme ! L’égoïsme !

Mais l’amour est le remède. J’en ai parlé brièvement lors d’un récent mariage. Il fallait que je le fasse tenir dans un temps très restreint. Je ne vais pas faire beaucoup plus long avec vous non plus. Mais l’amour c’est le baume de Galaad. L’amour guérit l’âme malade de son péché. L’amour nous élève alors que le poids de l’égoïsme nous entraîne vers le bas ! L’amour peut tisser des liens entre nous alors que l’égoïsme nous divise. Nous avons à vrai dire une émission télévisée qui est l’incarnation de l’égoïsme. Le croira qui voudra, mais il existe un autre nom pour l’égoïsme. Ce nom, c’est le péché. C’est pourquoi nous avons le carême, une période où nous nous occupons du péché. Mais l’amour est le remède. Nous avons une émission télévisée, vous voyez très bien de quoi je veux parler. Elle s’appelle Survivor (Survivant). Ce n’est qu’une émission télé, je le sais bien. Mais réfléchissons au principe de l’émission. Le principe de Survivor, c’est de placer tout un tas de gens sur une île déserte, et l’objectif de chacun d’entre eux c’est de survivre en éjectant tous les autres de l’île. C’est la parabole de l’égoïsme, parce qu’au bout du compte l’égoïsme chasse tout le monde de l’île ! Il ne reste personne d’autre que vous, et vous êtes pour vous-même un compagnon incroyablement ennuyeux !

Mais l’amour nous rassemble. L’amour cicatrise les blessures. L’amour peut nous élever. L’amour est la source de notre libération et la racine même de notre vie. À vrai dire, la seule raison pour laquelle nous sommes ici, c’est à cause de l’amour. Accordez-moi encore une ou deux minutes. C’est-à-dire arrêtons-nous et réfléchissons-y un moment. Nous autres chrétiens croyons en Dieu. Nous croyons en un seul Dieu, et pourtant nous croyons en Dieu en tant que Sainte Trinité. Ai-je bien raison ? Dites-le avec plus de confiance, c’est vraiment la vérité. Nous avons un Dieu, et néanmoins nous savons que ce seul Dieu est Dieu le Père, Dieu le fils et Dieu le Saint Esprit. Nous n’avons pas trois dieux, mais un seul Dieu ! Ce seul Dieu se dévoile à nous sous des formes magnifiques ! Nous possédons un Dieu aux multiples splendeurs ! Et voyez-vous, la Sainte Trinité est notre moyen traditionnel de nous dire que Dieu peut appréhender simultanément l’individualité et la multiplicité. Dieu ne s’inquiète pas de l’uniformité. Dieu peut avoir l’unité et la diversité en même temps, pas d’uniformité. Vous saisissez tous où je veux en venir, maintenant ? À la vérité, Dieu possède en son propre sein tout ce dont il a besoin pour être entier, pour être accompli et pour être complet. Augustin d’Hippone, qui n’était certainement pas un libéral ardent, Saint Augustin donc, a déclaré un jour que la Trinité signifie que Dieu est une communauté d’amour en son propre sein. Dans la première épître de Jean, au chapitre 4, on peut lire : « Mes bien-aimés, aimons-nous les uns les autres, car l’amour vient de Dieu, et quiconque aime est né de Dieu et parvient à la connaissance de Dieu, car Dieu est amour. Dieu est amour ! Dieu est amour ! Et devinez quoi, devinez quoi, c’est pour cette raison que nous sommes ici ! Dieu est la Trinité. Dieu avait toute la compagnie dont il avait besoin en son propre sein. Ce qui signifie que Dieu n’avait pas besoin de vous tous ! Dieu n’avait pas besoin de se prendre la tête avec le monde. Mais l’amour s’efface et fait de la place pour permettre à l’autre d’exister. L’amour dit : « Que la lumière soit ! » L’amour dit : « Que le monde soit ! » L’amour dit : « Qu’Andy soit ! » L’amour dit : « Que Byron soit ! » L’amour dit : « Que Deena soit ! » L’amour dit : « Qu’Hector soit ! » L’amour dit : « Que Jeff soit », mais bon, pour Jeff, je vais y réfléchir un peu. L’amour est la raison de notre présence ici, la raison d’être du monde, parce que Dieu est amour. Nous sommes ici. Nous avons la vie à cause de l’amour. Jésus a dit « Je vous donne un commandement nouveau : aimez-vous les uns les autres. » Et après être ressuscité des morts, il a demandé à Simon Pierre : « Veux-tu me suivre maintenant ? » Il ne s’agit pas de suivre comme un automate. Il lui a demandé : « Simon, fils de Jean, m’aimes-tu ? » Et celui-ci a répondu : « Oui, Seigneur, tu sais que je t’aime. » « Je veux que tu prennes soin de mes brebis. Simon, fils de Jean, m’aimes-tu ? » « Seigneur, je viens de vous dire que je vous aime. Oui je vous aime. Vous le savez bien. » « Alors prends soin de mes brebis ! » Jésus dit : « Simon, fils de Jean, M’AIMES-TU ? Si tu m’aimes, tu triompheras de ton égoïsme, un autre te prendra par la main et te conduira peut-être là où tu ne veux pas aller. Mais il ne s’agira plus de toi-même. Il s’agira de me suivre ! » Alors Jésus a dit : « Maintenant suis-moi. » La clé pour suivre Jésus, la clé pour faire partie de ses disciples, la clé de la vie, c’est l’amour ! C’est l’amour ! C’est l’amour ! C’est l’amour !

Bien, je vais m’arrêter là. Je commence à prendre de l’âge, c’est le moins qu’on puisse dire. Mais plus je vieillis et plus je suis convaincu que nous perdons beaucoup de temps dans la vie à faire des choses qui ne donnent pas la vie. Dans une certaine mesure c’est humain, car nous sommes des humains, et il n’est pas nécessaire de renoncer à tout. Mais en fin de compte, il nous faut vivre. Nous devons vivre dans un monde où les jeunes enfants ne sont pas séparés de leurs parents à la frontière. Nous devons vivre dans un tel monde. Mais le travail de l’amour, c’est de fabriquer un monde où la possibilité de vie soit bien réelle pour tous. C’est le travail de l’amour. Je crois vraiment que c’est pourquoi je suis chrétien et, mieux encore, pourquoi je suis un disciple de Jésus. Un disciple bien défaillant, d’ailleurs, mais un disciple quand même. Mais je le suis car je crois que Jésus avait raison. Le chemin de la vie est le chemin de l’amour. Aime le seigneur ton Dieu. Aime ton prochain. Et par la même occasion, aime-toi toi-même. C’est la clé. Tout ceci se fonde sur la conviction préalable, la conviction que (à l’interprète : nous faisons ça tout le temps, vous auriez dû nous voir au Honduras, nous étions encore meilleurs !) Tout ceci est basé sur la conviction que Dieu sait de quoi il parle. Réfléchissez-y un instant. Tout ce que j’ai dit, absolument tout ce que j’ai dit se base sur la conviction que Jésus sait de quoi il parle. Que Dieu sait de quoi il parle. Si ce n’est pas le cas, alors autant attaquer directement le barbecue !

Cela fait des années que je l’ai réalisé. J’étais prêtre dans une paroisse de Baltimore, dans le diocèse du Maryland, il y a probablement ici des gens qui en viennent, notre plus jeune fille avait probablement trois ans, ma femme était partie donner un cours et je crois que notre fille aînée l’accompagnait, je ne m’en souviens plus maintenant. Mais elle devait sortir et je devais conduire la plus jeune à la maternelle (à l’interprète : je ne sais pas ce qu’a dit ma sœur, mais ça vous a manifestement beaucoup diverti). OK. Donc, nous sommes à la maison, je suis avec Élisabeth et nous attendons un peu avant de partir pour l’école. Je lui dis : « Élisabeth il faut que tu ailles mettre ton imper. » Elle me regarde, du haut de ses trois ans, moi le recteur de la St James Church, l’une des trois plus anciennes églises afro-américaines de l’Église épiscopale. Une église historique qui nous a donné Thurgood Marshall. Oui ! C’est une église très respectable ! Oh oui ! Donc me voilà, moi le recteur de St James avec cette petite personne de trois ans. Je lui dis : « Élisabeth, va mettre ton imperméable. » Elle me répond : « Pourquoi ? » Je lui dis : « Parce qu’il va pleuvoir. » Elle court vers la fenêtre du séjour, regarde dehors et déclare : « Mais il ne pleut pas dehors. » Je lui dis : « Je le sais, mais il va pleuvoir plus tard. » Elle me répond : « Maman n’a pas dit qu’il allait pleuvoir. » Voyez, il faut savoir quelle est la source d’autorité. Je lui dis : « Je sais que Maman n’a pas dit qu’il allait pleuvoir, mais Al Roker a dit qu’il allait pleuvoir. » J’ai essayé de lui expliquer les prévisions météorologiques et je lui ai montré le journal. Finalement j’ai dit : « Mais pourquoi suis-je en train de faire tout ça ? Élisabeth, va mettre ton imper ! »

Nous avons quitté la maison et pris la voiture pour aller à l’école maternelle. Je l’ai conduite à l’école. J’en suis ressorti et je me suis assis dans la voiture. Je suis resté assis là, à me dire je ne peux pas croire que cette petite chose pense en savoir plus que moi. Je suis le recteur de la très ancienne paroisse de St. James. Thurgood Marshall, Pauli Murray, ils sont tous sortis de cette église. Oui ! Je suis là et elle croit en savoir plus que moi. J’ai passé plus de temps en séminaire qu’elle n’en a passé sur terre, et elle croit en savoir plus que moi ! Je me suis dit soudain que Dieu devait nous voir à peu près comme ça ! Comme ça ! Je peux m’imaginer Dieu, les poings sur ses hanches cosmiques, s’exclamant : « Comme ils sont mignons ! Ils pensent savoir tant de choses, mais ne savent-ils pas que c’est moi qui ai donné vie à ce monde au commencement ? Ne savent-ils pas que j’ai créé la vaste étendue de l’espace interstellaire ? Ne savent-ils pas que j’ai dit au vieux Moïse, descends Moïse, va jusqu’en Égypte et dis au vieux pharaon de laisser partir mon peuple ? Ne savent-ils pas que je suis l’auteur de la liberté ? Ne savent-ils pas que je suis le créateur de la justice? Ne savent-ils pas que je suis le Dieu d’amour ! Ne savent-ils pas que je suis descendu en tant que Jésus pour leur montrer le chemin, pour leur montrer le chemin de l’amour, pour leur montrer le chemin de la vie et pour leur montrer comment vivre ensemble ! Ne savent-ils pas à quel point je les aime ? À quel point ? »

Mes frères et mes sœurs, nous avons du travail à accomplir. Pour représenter la chrétienté, une façon d’être chrétien qui ressemble à Jésus de Nazareth. Une façon d’être chrétien qui soit fondée et basée sur l’amour. Une façon d’être chrétien sans avoir honte d’être appelé peuple d’amour. Partez de ce lieu et soyez les témoins de cette façon d’être. Allez et soyez le peuple de Jésus. Allez et soyez le peuple de l’amour ! Allez et prenez soin de nos territoires ! Allez et soignez notre monde ! Allez jusqu’à ce que la justice l’emporte ! Allez jusqu’à ce que le cauchemar se termine ! Allez jusqu’à ce que le rêve de Dieu se réalise ! Allez et aidez-nous à vivre !

Que Dieu vous aime ! Que Dieu vous bénisse ! ALLEZ !

Allez ! Allez !

Sermon du 5 juillet de l’évêque primat Michael Curry

Wed, 07/11/2018 - 8:10am
Au nom de notre Dieu aimant, libérateur et qui donne la vie, le Père, le Fils et le Saint-Esprit. Amen.

Eh bien, bonjour Église épiscopale ! Nous voici ici rassemblés ! Nous voici ici rassemblés ! Nous y sommes !

Je pense que c’est le secrétaire Barlowe qui, lors de l’une des sessions d’orientation il y a quelques mois, nous a dit que la devise de la ville d’Austin était « Keep Austin Weird » (Conservons la spécificité d’Austin) et il a ajouté qu’il avait pleinement confiance que nous serions en mesure d’accomplir cela. C’est si bon, c’est si bon d’être ici.

Permettez-moi, de revenir sur les paroles de Jésus que vous venez d’entendre, du chapitre 15 de l’évangile de Jean, paroles qu’il a prononcées lors de la dernière Cène dans l’évangile de Jean, lors de la dernière Cène, peu de temps avant que Jésus ne montre à quoi ressemble l’amour, à savoir faire don de soi, voire même se sacrifier pour le bien et le bien-être des autres.

Lors de la dernière Cène, il a dit : « Je vous donne un commandement nouveau », ce n’est pas une nouvelle possibilité, mais un nouveau commandement que je vous donne, aimez-vous les uns les autres. Lors de la dernière Cène, il le leur a démontré en prenant une serviette et en lavant les pieds de ses disciples. Lors de la dernière Cène, « comme le Père m’a aimé », a-t-il dit, « moi aussi je vous ai aimés ; demeurez dans mon amour ». Quand il a su que leur monde s’effondrerait, quand il a su que l’incertitude et l’ambiguïté étaient palpables, quand il a su qu’il ne savait pas avec certitude, ou précisément, ce qui l’attendait, tout ce qu’il pouvait faire c’était faire confiance au Père, et tout remettre entre les mains du Père comme entre les mains d’un arbitre. Et c’est alors qu’il leur a dit ce qu’il peut nous dire : « Je suis la vigne, vous êtes les sarments. » Je ne sais pas si vous l’avez entendu, mais « Je suis la vigne, vous êtes les sarments ». L’avez-vous entendu : « Je suis la vigne, vous êtes les branches » ? L’entendez-vous murmurer, branche épiscopale du Mouvement Jésus ? « Je suis la vigne, vous êtes les sarments. Demeurez en moi et moi en vous, car en dehors de moi », voyez-vous, « en dehors de moi, vous ne pouvez rien faire. Mais demeurez en moi et vous porterez beaucoup de fruits, et ainsi prouverez que vous êtes mes disciples. »

Permettez-moi, si vous le voulez bien,  de réfléchir à ce sujet, au texte du Mouvement de Jésus, en utilisant un autre texte. Ils m’ont dit de ne jamais faire ça au séminaire, mais je suis sorti du séminaire il y a presque 40 ans. Il y a une autre histoire dans la Bible, dans l’évangile, qui peut réellement illuminer ce que Jésus voulait dire ici. Je suis la vigne, vous êtes les sarments. Demeurez en moi comme moi en vous. Car ceux qui demeurent en moi portent beaucoup de fruits et prouvent qu’ils sont mes disciples. Comment ça Seigneur ? C’est en cela que tous sauront que vous êtes mes disciples, et non pas parce que vous pouvez réciter la promesse du baptême, ça c’est important – et c’est important – non pas parce que vous connaissez par cœur le Crédo, le Symbole de Nicée ou n’importe quelle version comportant ou non la clause du « filioque », c’est important, mais ce n’est pas cela, non pas parce que vous connaissez le Symbole d’Athanase et, à la fin du Livre de Prières, ces documents historiques que seuls les historiens lisent. Non, comment le monde saura-t-il que vous êtes ses disciples ? Il vous dit de vous aimer les uns les autres. L’amour est le chemin. L’amour est le seul moyen. Ceux qui me suivent ainsi suivent la voie de l’amour inconditionnel, altruiste et qui s’offre en sacrifice : ce genre d’amour peut changer le monde ! C’est de ce genre d’amour qu’il s’agit.

Mais la question est de savoir comment. Comment faire ? Les jeunes – mercredi dernier j’étais avec des jeunes de Youth Presence (Présence de la Jeunesse), ils sont probablement quelque part ici, je ne sais pas où – où êtes-vous ? Oh, ils sont là, d’accord, ils sont là ! Nous en parlions mercredi, et quelqu’un a dit : « Comment suivez-vous Jésus sur le chemin de l’amour dans un monde qui est profondément sans amour ? » Comment faites-vous ? Ce message est pour vous. Alors laissez-moi leur parler, et je veux que vous soyez comme Sarah dans la Bible, et que vous écoutiez à l’entrée de la tente.

Il y a une vieille chanson qui peut nous aider. Elle dit ceci :

J’ai mis ma main sur la charrue de l’Évangile

Je ne prendrais rien pour mon voyage maintenant

Fixez vos regards sur la récompense

Tenez ferme, tenez ferme

Fixez vos regards sur la récompense

Tenez bon !

J’ai mis ma main sur la charrue de l’Évangile

Je ne prendrais rien pour mon voyage maintenant

Fixez vos regards sur la récompense

Tenez bon, tenez bon

Fixez vos regards sur la récompense

Tenez bon

J’ai le sentiment que cette chanson s’inspire de plusieurs passages bibliques, en particulier du 14ème chapitre de l’évangile de Mathieu. Au chapitre 14 de l’évangile de Mathieu, Jésus a envoyé ses disciples, en tous cas certains d’entre eux, naviguer sur la mer. Il leur dit de monter dans le bateau en ajoutant, “traversez et allez tous de l’autre côté.” Tous, selon la Version autorisée de la Bible du Roi Jacques (JKV). Vous tous, allez de l’autre côté. Et alors qu’ils ont entrepris ce voyage périlleux, sur la mer de Galilée, au milieu de la nuit, pour ainsi dire, une tempête s’abat sur le bateau, et ils craignent pour leur propre vie, parce que c’est au milieu de la nuit. Et c’est une nuit sans lune. Une nuit sans lumière artificielle. Auraient-ils eu des lampes sur le bateau, autour tout était noir, rien d’autre. C’était la NUIT. Comme dirait James Weldon Johnson : « Plus noire qu’un marécage entouré de cyprès à minuit. »  La Nuit ! Et ils étaient effrayés parce qu’ils ne pouvaient même pas voir le vent et la pluie et pourtant ils se sentaient poussés d’un côté à l’autre, ballottés d’un côté à l’autre !

Et puis, au plus profond de la nuit, alors que la situation devenait de plus en plus incertaine, Pierre a levé la tête, et au loin il a vu une silhouette venir vers eux. Et il a continué à regarder. Et il s’est même levé dans le bateau qui tanguait. Imaginez les autres s’accrochant à lui. Et la silhouette a continué à se rapprocher. Au début, il a pensé que c’était peut-être une hallucination. Et puis il a reconnu le visage. C’était Jésus. Il marchait sur l’eau. Et Pierre, sans même y penser, a dit : « Seigneur, si tu m’ordonnes de venir à toi, je viendrai à toi !» Et Jésus a dit : « Eh bien viens, mon frère », et Pierre a sauté hors du bateau et a commencé à marcher sur l’eau, se dirigeant vers Jésus, et il l’a fait ! Aussitôt qu’il l’a vu, il a dit : « Seigneur ! » Il a continué à marcher. « Seigneur ! C’est toi ! » Et puis, il a regardé autour de lui et commencé à douter. Et le texte dit – Mathieu a très bien présenté l’histoire – il dit que c’est quand Pierre a regardé le vent et les vagues et a vu la tempête autour de lui et a détourné son attention de Jésus pour se concentrer sur la tempête, c’est ALORS qu’il a commencé à couler !

Oh, mes frères et sœurs, je pense qu’il y a là une leçon à tirer !

J’ai mis ma main sur la charrue de l’Évangile

Je ne prendrai rien pour mon voyage maintenant

Fixez vos regards sur la récompense !

Tenez bon, tenez bon !

Fixez vos regards sur la récompense !

Tenez bon !

Fixer vos regards sur la récompense !

Tenez bon, tenez bon !

Oui. Il y a certainement une leçon ici pour nous. Maintenant, je ne vais pas m’éterniser, je vais conclure…

Mais il y a une certaine sagesse ici, parce que dans la version de Mathieu, sachez que la tempête ne s’arrête pas. Ce n’est pas une histoire à propos de Jésus calmant la mer. C’est à propos de Jésus, la tempête fait rage. Mais si vous voulez savoir comment traverser une tempête – j’aime Rodgers et Hammerstein, mais ce n’est probablement pas la meilleure façon de le faire – vous voulez savoir comment marcher dans la tempête ? Gardez vos regards sur la récompense ! Gardez vos yeux fixés sur ce Jésus, sur ses enseignements, sur son esprit, suivez-le, demeurez avec lui, vivez en lui, et quand vous vivez en lui, devinez ce qui va se passer ? Il va commencer à vivre en vous !

C’est ce qui arrive !

Ce qui est incroyable ici, c’est qu’en effet Pierre marche sur l’eau – c’est ce qui est vraiment incroyable, car enfin, je ne suis pas surpris que Jésus marche sur l’eau, c’est ce qu’il est censé faire. Ce que je veux dire, c’est qu’il est le Seigneur et c’est ce que j’attendrais du Seigneur – mais je suis surpris que Pierre le fasse, et si vous considérez la dynamique de ce que Pierre fait, c’est quand Pierre-Dietrich Bonhoeffer… Je vais y venir, ne vous inquiétez pas, ne vous inquiétez pas – quand Pierre-Dietrich Bonhoeffer a dit dans son livre intitulé The Cost of Discipleship (Le prix de l’apostolat), à propos du Sermon sur la montagne, Mathieu 5, 6 et 7, où Jésus dit des choses comme « Aimez vos ennemis », et Bonhoeffer dit, je pense que Jésus y donne des enseignements sur la façon de mener une vie d’amour. Mais si vous les considérez comme des choses mécaniques, légalistes, vous allez trébucher.

Bonhoeffer dit que la clé n’est pas de transformer les enseignements de Jésus en une nouvelle loi. La clé est de se jeter dans les bras de Dieu. Jetez-vous entre les mains de Jésus. Alors, vous pourrez apprendre à véritablement aimer un ennemi. Alors vous pourrez prier pour ceux qui vous maudissent. C’est à ce moment que vous saurez ce que signifie être béni. Les pauvres. Les pauvres en esprit. Les miséricordieux. Cela leur donnera un désir ardent de la justice de Dieu.

Se jeter dans les bras de Jésus.

J’ai mis ma main sur la charrue de l’Évangile

Je ne prendrai rien pour mon voyage maintenant

Fixez vos regards sur la récompense !

Tenez bon, tenez bon !

Fixez vos regards sur la récompense !

Tenez bon !

Fixez vos regards sur la récompense !

Tenez bon, tenez bon !

Maintenant, je vais vous demander de faire quelque chose. J’ai été un épiscopalien toute ma vie, alors je sais que pour dire non, les épiscopaliens se taisent.

Il y a quelques mois, j’ai invité un groupe d’épiscopaliens, des membres du clergé, des laïcs, des évêques, juste un groupe de personnes, et je leur ai demandé de venir pour se rencontrer, et s’ils voulaient juste passer un peu de temps pour m’aider à prier et à réfléchir à la façon d’aider notre église à s’ancrer plus profondément dans le Mouvement de Jésus, non seulement en paroles, non seulement en actes, mais véritablement. Comment aider nos condisciples à se jeter dans les bras de Jésus ? Comment m’aiderez-vous à faire cela ? Parce que je sais que si nous le faisons et demeurons en lui, nous obtiendrons des fruits que nous n’avons jamais imaginés. Mais je dois admettre que Michael Curry n’avait pas la réponse. Toujours pas. Mais alors, me direz-vous, de quoi allez-vous parler pendant le reste du sermon ?

Et donc nous nous sommes assis, nous nous sommes rencontrés à l’aéroport d’Atlanta, parce que c’était plus facile. Nous nous sommes retrouvés à l’aéroport d’Atlanta et nous nous sommes en quelque sorte enfermés, nous avons pris la Sainte Eucharistie, nous avons prié ensemble, et nous nous sommes simplement repliés les uns sur les autres – nous n’avons pas fait la fête à Atlanta. Nous ne sommes pas sortis le soir à Atlanta. Nous n’avons pas mangé de poulet frit chez Paschal, alors que j’aurais aimé le faire mais nous ne l’avons pas fait, et nous nous sommes enfermés à Atlanta, nous sommes juste restés là et nous avons continué à discuter, ils me poussaient dans mes retranchements, nous avancions et reculions, et finalement nous avons réalisé que nous n’avions pas besoin de proposer un nouveau programme pour l’église. Nous avons des programmes et il n’y a rien de mal à cela, mais nous n’avons pas besoin d’un nouveau programme. Nous n’avons pas besoin d’un nouveau programme. Non, non ! Nous avons réalisé qu’il n’y a rien de nouveau à faire !

Jésus a dit dans l’évangile de Mathieu : « Tout scribe instruit du Royaume des cieux est comparable à un maître de maison qui tire de son trésor du neuf et du vieux. » Et il se trouve que nous avons déjà tout ce dont nous avons besoin dans la tradition de l’église depuis des siècles. Depuis des siècles, les communautés monastiques et religieuses et les gens de foi qui sont allés plus au fond dans cette foi ont vécu ce qu’on appelle une règle de vie, un ensemble de pratiques spirituelles qu’ils s’engagent à pratiquer dans leur vie, des pratiques qui leur permettent d’ouvrir leur âme, d’ouvrir leur esprit, qui les ont aidés à trouver leur voie, où comment se jeter dans les bras de Dieu. Ils pratiquent cela depuis longtemps, si vous ne me croyez pas, demandez à Saint Benoit. Ils pratiquent cela depuis longtemps, et nous nous sommes interrogés sur ce qui arriverait si nous demandions à chaque épiscopalien d’adopter ce que nous appelons la voie de l’Amour, s’entraîner à une vie centrée sur Jésus. Qu’arriverait-il ? Et nous avons réuni des gens, des membres des communautés monastiques nous ont aidé, des érudits en théologie nous ont aidé. Des gens qui enseignent dans les églises, des gens qui savent …nous avons ce dont nous avons besoin. Dans cette pièce. Dans l’église. Nous les avons rassemblés et leur avons demandé de nous aider. Voici ce qu’ils nous ont proposé. Ce n’est pas un programme. Mais avez-vous tous reçu ces propositions ? Sortez-les, sortez-les. C’est l’ancien prêtre paroissial qui ressort en moi. J’ai toujours donné des devoirs par écrit à ma congrégation. Avez-vous le document ? Tout le monde l’a reçu ? Si vous le trouvez, dites Amen !

Sinon, dites : « Aide-moi, Seigneur ! » Regardez le premier qui dit : « Que recherchons-nous ? » Nous recherchons l’Amour. Parce que nous voulons tout simplement être aimés. Nous avons été créés par le Dieu dont la Bible dit qu’il est Amour. Nous avons été créés pour être aimés et pour aimer. Nous recherchons la liberté. Chaque enfant de Dieu a été créé pour respirer librement. Nous recherchons une vie riche, pas une vie de bas étage, mais la vraie Vie. Peut-être que tout cela se résume à dire que nous recherchons Jésus. Nous recherchons Jésus. Ils ont trouvé des mots, et il y a toutes sortes de choses sur Internet pour vous et ça devrait être accessible. J’espère que c’est accessible dès maintenant, c’est déjà en ligne, Oui, ils acquiescent, c’est déjà en ligne, les ressources sont là. Cela vient de membres de cette église. Le trésor était prêt ici.

Pour commencer : se détourner. Se détourner, c’est un bon mot de code pour le repentir. Nous avons pensé que nous effraierions tout le monde si nous utilisions le terme repentir. Se repentir, ce n’est pas se torturer soi-même, c’est se détourner des anciennes pratiques et habitudes qui ne fonctionnent pas, se détourner encore et encore, comme une fleur qui suit la direction du soleil. Se détourner ! Et ensuite apprendre ! Oh, la Bible est un bon livre. Je ne sais pas si le New York Times le classe en tête des bestsellers, mais ça devrait être le numéro un des ventes pour l’église épiscopale.  Je rappelle à tous mes amis baptistes que nous leur avons donné à tous la version King James de la Bible. Détourne-toi ! Apprends ! Prie ! Adore ! Bénis ! Nous avons tous été bénis pour être à notre tour des bénédictions. Comment pouvez-vous bénir ce monde, comment pouvez-vous bénir les autres ! Bénissez ! Ensuite allez-y !  Allez-y ! Allez faire des disciples ! Allez proclamer la bonne nouvelle ! Allez être mes témoins à Jérusalem, en Judée, en Samarie, en Galilée au premier siècle et à Austin en ce 21ème siècle ! Allez ! Et ensuite reposez-vous. Le Sabbat, le repos est dans la Genèse à dessein. Reposez-vous ! Je veux vous demander de réfléchir à un engagement. Je veux non seulement vous demander à vous, mais à tout épiscopalien de s’engager à se jeter entre les mains de Jésus. Ensuite, vivez vos vies à partir de là. Et ces outils pourraient vous aider. Maintenant quelqu’un pourrait se demander si cela va marcher ? Nous ne sommes pas loin de la Californie, et ils testent tout dans la Silicon Valley. Même l’évêque d’El Camino Real, même l’évêque de Californie, voyez, ils savent de quoi je parle, tout doit être testé. Et je suis content que vous m’ayez posé cette question, parce que je l’avais anticipée. Parce qu’à vrai dire, cela fonctionne. Cela a déjà été testé sur le terrain. Si vous ne me croyez pas, lisez les Psaumes de David. Dans les Psaumes de David, le psalmiste dit, « le matin, le midi et la nuit, je t’offre mes prières ». C’est la règle de vie, c’est une structure et de temps et d’espace, et une façon de prier. Si vous ne croyez pas, si vous ne croyez pas les Psaumes de David, allez au Nouveau Testament. À propos de Saint Paul, et je sais que certaines personnes ont des problèmes avec Paul, mais ne vous souciez pas de cela, ma grand-mère disait, « Saint Paul était comme tout prêcheur. Il avait de bons sermons et de moins bons sermons. Le problème, c’est qu’ils les ont tous mis dans la Bible. » Ah, c’est ça le problème. Bon. Mais laissez-moi vous dire ceci, Paul était dans un bon jour dans I Corinthiens, chapitre 9, quand il dit qu’il s’est entraîné comme un athlète. Il a entraîné son esprit comme un athlète, comme un grand musicien. Il s’entraîne en pratiquant. Quelqu’un m’a demandé comment je vivais une vie de sacrifice et d’amour. Eh bien, je pense que c’est comme pour quelqu’un qui travaille dans les premiers secours, un pompier par exemple. Ils se sont entraînés. Ils se sont entraînés à sauver des vies. Et le moment venu, l’instinct prévaut. Les pratiques spirituelles sont notre mode d’entraînement, et le moment venu l’Esprit saint se manifeste à travers nous.

Si vous ne me croyez toujours pas, je vais maintenant m’asseoir ; j’espère que je n’ai pas bouleversé le programme, le Secrétaire qui est tout au fond là-bas ne peut rien dire. Il ne peut pas m’interrompre. En 1963, à Birmingham en Alabama, la famille de ma mère est arrivée de Caroline du Nord. La famille de mon père est venue d’Alabama. Dans les environs de Birmingham, en 1963; le Birmingham de l’époque n’était pas le Birmingham que nous connaissons, et que nous sommes heureux de voir aujourd’hui. C’était une ville différente. En 1963, le shérif de Birmingham s’appelait Bull Connor. Il était peut-être épiscopalien, mais je ne vais pas trop m’attarder là-dessus. Du temps de Bull Connor, eh bien, la ségrégation à Birmingham était totale. Birmingham était considérée comme une des villes les plus intraitables de tout le Sud. La Conférence des dirigeants chrétiens du Sud avait déterminé qu’ils avaient besoin de mener une action à Birmingham pour transformer le Sud, et, au bout du compte, tout le pays.

C’est ainsi que le Dr King et les autres se sont rendus à Birmingham et dans l’Alabama. L’Alabama que nous connaissons aujourd’hui n’est pas l’Alabama de l’époque. En Alabama, à Birmingham, dans l’église baptiste de la 16ème rue, ma tante Callie enseignait à l’école du dimanche en 1963. En 1963, quatre petites filles qui auraient mon âge si elles avaient pu grandir ont été tuées à l’école du dimanche quand une bombe posée par un homme du Ku Klux Klan a explosé dans l’église. À Birmingham, en 1963, quand des jeunes gens sont descendus manifester dans les rues, ils ont été repoussés avec l’eau des lances à incendie et la police a ordonné à ses bergers allemands d’attaquer. Birmingham, Selma, le pont Edmund Pattus. Notre cher Jonathan Daniels a perdu la vie en Alabama. L’Alabama d’aujourd’hui n’est pas l’Alabama d’hier parce que quelqu’un a eu la volonté d’aimer inconditionnellement, sans égoïsme, et s’est sacrifié. Il y avait des noirs et des blancs. Ils étaient protestants, catholiques, juifs et musulmans. C’était le peuple de Dieu, des hommes de bonne volonté.

Le Dr King avait rédigé un ensemble de bonnes pratiques, une sorte de règle de vie, pour les préparer à mener des manifestations non violentes. Et voici une partie de ce qu’il leur disait : « Souvenez-vous que le mouvement non violent recherche la justice et la réconciliation, et non la victoire. Souvenez-vous, marchez et parlez toujours avec Amour, puisque Dieu est Amour. Souvenez-vous, priez quotidiennement pour être utilisés par Dieu. Souvenez-vous, sacrifiez vos souhaits personnels pour que tous soient libres. Souvenez-vous, respectez avec vos amis et vos ennemis les règles normales et essentielles de courtoisie. Souvenez-vous de rendre service aux autres et au monde. Souvenez-vous d’éviter la violence du poing tout comme la violence de l’esprit. Souvenez-vous, veillez à être sains de corps et d’esprit. » Mais la première chose sur la liste qu’il répétait constamment était : « Avant de marcher, avant de manifester, avant de faire quoi que ce soit, méditez sur la vie et les enseignements de Jésus. » Mes frères et sœurs, je vous demande en tant que branche épiscopale du mouvement de Jésus, avant de commencer votre journée, méditez sur les enseignements de Jésus. Je vous demande de vous y engager. Et personne n’en saura rien à part Dieu et vous, mais je vous demande de vous y engager. Avant d’entreprendre votre marche et pendant que nous sommes ici à la Convention, avant de vous lever pour parler dans le micro, méditez sur la vie et les enseignements de Jésus. Vous êtes avec moi maintenant, c’est vrai. Avant d’aller boire un verre d’eau, ou de chuchoter quelque chose à l’oreille de quelqu’un, méditez sur la vie et les enseignements de Jésus ! Quand nous quitterons cette convention, méditez sur la vie et les enseignements de Jésus. Quand nous irons à la maison d’arrêt de Hutto, méditez sur la vie et les enseignements de Jésus. Quand nous rejoindrons les Évêques unis contre la violence par armes à feu, méditez sur la vie et les enseignements de Jésus. Église épiscopale, joignez-vous à moi, joignez-vous à moi et méditez sur la vie et les enseignements de Jésus. Abandonnons-nous-en lui, laissons Jésus nous guider.

J’aime cette église. Je suis né et j’ai grandi en son sein. Baptisé à huit jours – Oh, je ne sais pas quel jour c’était, de toute façon, baptisé en tant que bébé selon le livre des Prières Communes de 1928. Que Dieu ait pitié de nous ! Mon vêtement était ce drapeau épiscopal. J’aime cette église, et je l’aime parce que j’ai appris à connaître Jésus dans cette église et à travers elle. Je sais, et je crois que dans cette église nous pouvons aider la chrétienté à retrouver son âme et à recentrer sa vie sur la voie de l’Amour, de la Croix, qui est la voie de Jésus.

Alors, que Dieu vous aime. Que Dieu vous bénisse. Et abandonnez-vous dans les bras de Jésus et laissez ces mains et ces bras d’Amour vous élever.

J’ai mis ma main sur la charrue de l’Évangile

Je ne prendrai rien pour mon voyage maintenant

Fixez vos regards sur la récompense !

Tenez bon, tenez bon !

Fixez vos regards sur la récompense !

Tenez bon !

El Obispo Presidente Michael Curry da inicio a la 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal con un llamado a Comprometerse al Camino del Amor

Wed, 07/11/2018 - 8:09am
July 5, 2018

Esta mañana marcó el comienzo oficial de la 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal en Austin, Texas. En un vigoroso sermón de apertura el Obispo Presidente Michael Curry habló de las maneras como la Iglesia Episcopal puede deliberadamente avanzar en el Camino del Amor.

Luego de extensas conversaciones con sus colaboradores y otros evangelistas dentro de la Iglesia Episcopal, Curry llegó a la conclusión de que no necesitamos otro nuevo programa. La Iglesia ya tiene una buena cantidad de ellos. Las enseñanzas de Jesús han sido el recurso fundamental para vivir el Camino del Amor durante siglos, señaló. Curry llamó a todos los participantes en la Convención General a que “meditaran en la vida y enseñanzas de Jesús”, antes de subirse al podio en las sesiones legislativas, antes de encaminarse a las diversas reuniones y en todos los encuentros. También hizo un llamado a toda la Iglesia Episcopal a que adoptara un estilo de vida centrado en Jesús y a comprometerse a un Camino del Amor vivificante. A fin de hacer realidad este llamamiento, la Iglesia Episcopal ha puesto a disposición recursos para ayudar a los comulgantes a discernir cómo vivir El Camino del Amor: Prácticas para una Vida Centrada en Jesús. Los elementos de esta nueva “norma de vida” sugieren cambiar de rumbo, aprender, orar, adorar, bendecir, emprender y también reposar.

Para una descripción más a fondo y recursos sobre el Camino del Amor, visite la página web de la Iglesia Episcopal aquí o en esta dirección: https://www.episcopalchurch.org/explore-way-love.

TEConversation calls on Episcopalians to care for creation

Tue, 07/10/2018 - 8:02pm

Bernadette Demientieff, Alaska Native Gwich’in, Fort Yukon, Alaska, offers an emotional witness to the destruction of sacred lands and waters of the Arctic National Wildlife Refuge during the third and final TEConversation, Care of Creation, on July 10, 2018, at the 79th General Convention, Austin, Texas. Photo: Sharon Tillman/Episcopal News Service

[Episcopal News Service – Austin, Texas] When Native Alaskan Bernadette Demientieff took the stage in front of a joint session of the 79th General Convention assembled for the final TEConversation on July 10 she didn’t so much give a presentation, as scheduled. Instead, she testified in a trembling voice to the destruction of the Gwich’in way of life.

“We are not asking for jobs, not asking for schools, we are asking for the respect to live as we always have and keep our identity as Gwich’in,” said Demientieff.

The Gwich’in people’s existence has for centuries depended on the Porcupine caribou, whose calving ground lies within the Arctic National Wildlife Refuge’s coastal plain. To the Gwich’in, the refuge is sacred; to energy companies the Arctic National Wildlife Refuge, particularly its 1.5-million acre coastal plain, is a potential oil and natural gas bonanza. This conflict has fueled for more than 30 years a contentious debate over whether this coastal plain should be opened to oil drilling or kept as an unspoiled habitat.

In December 2017, the Trump administration and congressional Republicans opened the refuge to oil exploration. Earlier this year in April, it took its first step toward allowing drilling.

Even in times of food shortage and starvation, the Gwich’in haven’t gone into coastal plain, which they consider “the sacred place where life begins,” said Demientieff, who after high school drifted away from her Gwich’in identity only to recover it later in life and use her voice to speak for future generations and the animals that cannot speak for themselves.

A highlight of General Convention, the TEConversations were part of the three Joint Sessions of General Convention, each focused on one of its three priorities: racial reconciliation, evangelism and care of creation.

Each 90-minute session included three speakers, videos and music and ended with deeper, small-group discussions. The speakers represented international leaders, well-known Episcopalians and rising voices in the church.

Archbishop of Cape Town and Metropolitan of the Anglican Church of Southern Africa, the Most Rev. Dr. Thabo Makgoba, speaks to his people’s challenges to survive climate changes in sub-Saharan Africa during the TEConversation, Care of Creation, on July 10, 2018, at the 79th General Convention, Austin, Texas. Photo: Sharon Tillman/Episcopal News Service

Bishops and deputies also heard from Cape Town Archbishop Thabo Cecil Makgoba, who reminded them that in Genesis 2:15,God takes a woman and a man and he puts them in trust … to see that creation is not exploited but that it flourishes.”

Unfortunately, that’s not what has happened, and the poor and the marginalized, especially those living in Latin America, Southeast Asia and sub-Saharan Africa, are paying the highest price.

In today’s world, where water is scarce or taken for granted as something that flows from the tap and is sold as a commodity, “900 million people do not have access to the lifesaving 20 liters of water a day because the needs of the poorest of the poor are not taken into consideration,” he said.

Water is mentioned 722 times in the Bible, said Makgoba. “The issue of water justice and climate care is real. We don’t have time to be quibbling about the science. We don’t need to be quibbling about the details. We need praxis.”

The final speaker, the Rev. Stephanie McDyre Johnson, talked about growing up in the Hudson River Valley, where in the 1970s rivers were catching fire and fish were dying.

As a fourth-grader, she went out on folk singer and environmental activist Pete Seeger’s Clearwater Sloop, and her teacher said not to put her hands in the water because it was too polluted and too dirty.

That was before the federal government passed laws, including the Clean Water Act, to protect human health and the environment.

The Rev. Stephanie McDyre Johnson blends her passion for the environment with her ministry as a priest to serve as the co-chair of the Episcopal Church’s Advisory Council on the Care of Creation. Johnson is speaking at the third and final TEConversation, Care of Creation, July 10, 2018, at the 79th General Convention, Austin, Texas. Photo: Sharon Tillman/Episcopal News Service

Years later, Johnson took her own family to the region’s annual Clearwater Festival, and fish had returned to the Hudson River.

“This is the symbol of hope that I need,” she thought. “The symbol of resurrection that God calls us to.” 

Johnson spent 20 years as an environmental consultant. Following seminary, she eventually combined her love of the environment with theology. She is rector of St. Paul’s Episcopal Church in Riverside, Connecticut, and co-chair of the Episcopal Church’s Advisory Council on the Care of Creation, which distributed $300,000 in small grants over 18 months for innovative environmental programs across the Episcopal Church.

The environmental laws enacted in the 1970s reversed a lot the damage caused by industry, however, today those laws are under attack. During this General Convention, the church is considering legislation to strengthen its stance on creation care and environmental stewardship.

-Lynette Wilson is a reporter and managing editor of Episcopal News Service.

House of Bishops proposes expanded path for prayer book revision

Tue, 07/10/2018 - 7:57pm

[Episcopal News Service – Austin, Texas] The House of Bishops on July 10 adopted a proposal for what it calls “liturgical and prayer book revision for the future of God’s mission through the Episcopal branch of the Jesus movement.”

This summer’s meeting of General Convention is being invited to consider how it orders its common prayer and why.

The proposal is contained in an amended Resolution A068, substituting all new language for the version that the House of Deputies adopted on July 7. The bishops’ version of A068 now goes back to the House of Deputies.

Bishop Andy Doyle of Texas wrote the substitute language in consultation with the bishop members of the legislative Committee to Receive the Report of Resolution A169, which had considered Resolution A068 and others on prayer book revision.

The resolution now would authorize the ongoing work of liturgical and prayer book revision “The methodology will be a “dynamic process for discerning common worship, engaging all the baptized while practicing accountability to the Episcopal Church.”

The resolution now calls for creation of a “Task Force on Liturgical Prayer Book Revision” to be made up of 10 lay people, 10 clergy and 10 bishops, appointed by the presiding bishop and the president of the House of Deputies. The members ought to reflect “the expertise, gender, age, theology, regional, and ethnic diversity of the church.”

This task force is to work with the Episcopal Church’s Standing Commission on Governance, Structure, Constitution and Canons to give the 2021 General Convention proposed revisions to the constitution and canons for more flexibility in liturgical choices.

The House of Bishops gathers for an afternoon legislative session July 10 in the Austin Convention Center during the 79th General Convention. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

The resolution memorializes the 1979 Book of Common Prayer “as a prayer book of the church preserving the psalter, liturgies, the Lambeth Quadrilateral, Historic Documents, and [its] trinitarian formularies.”

The resolution also states:

  • Liturgical revision will utilize inclusive and expansive language and imagery for humanity and divinity; and will incorporate understanding, appreciation and care of God’s creation
  • Bishops are to engage worshiping communities in their diocese in experimentation and creation of alternative texts;
  • Every diocese is to create a liturgical commission to collect these diocesan resources and share with the proposed task force;
  • All materials are to be professionally translated into English, Spanish, French and Haitian Creole

It also calls on the Standing Commission on Liturgy and Music to create “a professional dynamic equivalence translation” of the current Book of Common Prayer and the Enriching Our Worship Series in Spanish, French and Haitian Creole. The SCLM would be called on to diversify the publication formats of new resources, liturgies and rites to include online publishing.

Full ENS coverage of the 79th meeting of General Convention is available here.

Doyle said he crafted his substitute after floor debate among bishops on July 9 that showed them deeply divided on the need for the revision process envisioned in the original resolution. Those who supported it said new language was needed to evangelize people outside the church and to address an imbalance between male and female imagery throughout the prayer book. Those who objected said it would take away from mission and evangelism, would cost too much or would delay improved translations of the current prayer book into other languages.

Doyle said that his substitute was carefully crafted and asked bishops to be careful in proposing amendments. “If we begin to pull on the strands it may easily fall apart,” he said. No amendments were offered.

– Melodie Woerman is director of communications for the Diocese of Kansas and is a member of the ENS General Convention reporting team.

Episcopales dan publico testimonio frente a un centro de detención de inmigrantes

Tue, 07/10/2018 - 6:58pm

El obispo primado Michael Curry predicó un sermón de “ama a Dios, ama al prójimo” a más de 1.000 personas durante una oración de Visión, Testimonio y Justicia cerca del Centro de Detención T. Don Hutto, en Taylor, Texas, donde se encuentran recluidas 500 mujeres. Foto de Frank Logue.

[Episcopal News Service – Taylor, Texas] Mil episcopales, al menos dos por cada mujer encarcelada en el Centro de Detención Hutto en el campo de Texas, resistieron el ardiente sol del 8 de julio para denunciar públicamente las decisiones del gobierno de EE.UU. en su aplicación de normas migratorias que han separado a familias en los últimos dos meses y han conducido a redadas y deportaciones de inmigrantes.

“No venimos aquí con odio, no venimos aquí con fanatismo, no venimos aquí a rebajar a nadie, venimos a realzar a todos. Venimos en amor, venimos en amor porque seguimos a Jesús y Jesús nos enseñó a amar”, dijo el obispo primado Michael Curry, en su sermón durante la Oración de Visión, Testimonio y Justicia que tuvo lugar aquí al mediodía a la vista del Centro de Detención Hutto.

“Ama al Señor tu Dios y ama a tu prójimo”, dijo Curry, y su lista de prójimos incluían liberales, conservadores, demócratas, republicanos, independientes, el prójimo que a uno le gusta y el prójimo que a uno no le gusta, cristiano, musulmán, judío, palestino, refugiado, inmigrante y guardia de prisión. “Ama a tu prójimo”, clamó Curry, a la multitud que respondía “Sí”.

“Venimos en amor”, dio él.

Un equipo de planificación ad hoc dirigido por la Rda. Winnie Varghese, directora de justicia y reconciliación en la iglesia de La Trinidad [Trinity] de Wall Street, y Megan Castellan, rectora de la iglesia episcopal de San Juan  [St. John’s] en Ithaca, Nueva York, organizaron el culto de oración con Grassroots Leadership, una organización sin fines de lucro con sede en Austin que labora por una sociedad más justa y que denuncia el sistema de prisión como empresas lucrativas, la encarcelación masiva y la deportación y criminalización de migrantes.

Diecinueve autobuses transportaron a más de 1.000 episcopales del Centro de Convenciones de Austin al Centro de Detención T. Don Hutto, a unos 40 minutos de Austin. Foto de Lynette Wilson/ENS.

La 79ª. Convención General de la Iglesia Episcopal está sesionando en Austin hasta el 13 de julio. El debate migratorio de Estados Unidos, de la política de “tolerancia cero” del gobierno de Trump, tuvo un gran protagonismo el día anterior en una audiencia conjunta de un comité legislativo, donde unas 25 personas testificaron sobre asuntos que iban desde brindar santuario a inmigrantes que enfrentan deportación, condenar la separación de familias migrantes, apoyar a los haitianos sujetos a deportación y exigir [la aplicación de] una ley que les brinda un estatus legal permanentes  a los llamados soñadores a través de la legislación federal conocida como DREAM Act.

El obispo primado Michael Curry y la presidente de la Cámara de Diputados, Rda. Gay Clark Jennings, le dicen a la multitud reunida que miren hacia el centro de detención. La Rda. Megan Castellan, rectora de la iglesia episcopal de San Juan, en Ithaca, Nueva York, y una de las organizadoras del evento, comparte la plataforma. Foto de Lynette Wilson/ENS.

La Cámara de Obispos y la Cámara de Diputados retrasaron durante una hora el comienzo de sus sesiones legislativas del 8 de julio para que los funcionarios ejecutivos y más de 1.000 episcopales transportados por 19 autobuses pudieran asistir a la oración cerca del centro de detención —en el campo de Texas a unos 40 minutos de Austin— que administra una empresa privada y donde se encuentran recluidas 500 mujeres.

Justo enfrente de la cerca de tela metálica del centro de detención, José Orta y Audrey Amos McGreenee, miembros de la comunidad de Taylor, sostenían una pancarta mirando hacia el T. Don Hutton que decía: “Cese la detención de inmigración en nuestra nación de inmigrantes”. En 2006, la prisión pasó de ser una prisión de mediana seguridad a un centro de detención de familias, y luego en 2009 a un centro de detención privado solo para mujeres, en el que recluyen a mujeres migrantes, algunas de  las cuales fueron separadas de sus hijos, dijo Orta en una entrevista con Episcopal News Service.

Aunque ha habido problemas durante mucho tiempo con el defectuoso sistema de inmigración de EE.UU., el anuncio en abril de que el gobierno de Trump comenzaría a procesar penalmente a los migrantes y a separar los niños de sus padres mientras aguardaban audiencias de deportación ha provocado que ciudadanos estadounidenses aboguen por la unificación y reunificación de las familias.

José Orta y Audrey Amos McGreenee, miembros de la comunidad de Taylor, portan una pancarta que dice: “Cese la detención de la inmigración en nuestra nación de inmigrantes”. Foto de Lynette Wilson/ENS.

En algunos casos, ha sido un llamado a abogar por políticas justas en el ámbito nacional. En otros casos ha significado tomar las calles y dar un devoto testimonio, como hicieron los episcopales frente al [centro de detención] Hutto.

“Creo, francamente, que, al hacer esto, estamos expresando el sentir de la mayoría de los estadounidenses. Estamos horrorizados por el actual estado de cosas. Creo que la mayoría de nosotros no puede imaginar cómo podemos hacerlo visible. Creo que tengo temor de hablar con nuestros vecinos, tememos que nuestros amigos discrepen de nosotros, tememos ofender. Luego, cuando empezamos a hacer esto, creíamos que conseguiríamos atraer a 150 o 200 personas. Tenemos más de 1.000 sólo en los autobuses”, dijo Varghese, que es también diputada en representación de la Diócesis de Nueva York.

“Parte de lo que estamos viendo es nuestra solidaridad de unos con otros y que hay una gran voz en oposición a lo que está sucediendo en nuestro país, y somos nosotros”, dijo Varghese. “Es entre nosotros, y la razón de hacer cosas como ésta es darle a la gente una oportunidad de ser mejores”.

Jesús estuvo junto a las personas vulnerables, de manera que la Iglesia está junto a las personas vulnerables, dijo la Rda. Melanie Mullen, directora de reconciliación, justicia y cuidado de la creación.

“Queremos andar en el camino del amor y en acompañamiento con nuestras hermanas más vulnerables que sufren”, afirmó ella. “Vamos a hacerlo a través del país donde quieran que victimicen a la gente… Jesús dijo primero ‘traigan los niños a mí’; ese es nuestro primer llamado, estar junto a los pobres, los victimizados, los más frágiles. El Obispo Primado nos dijo que anduviéramos en el camino del amor, eso nos da fuerzas para venir aquí y decir que podemos enfrentar esto juntos”.

La inmigración en Estados Unidos, como en otros países, está desorganizada, dijo el obispo de El Salvador, David Alvarado, en una entrevista con ENS luego de la oración de testimonio.

El obispo de El Salvador, David Alvarado, y el Rdo. Tommy Dillion, diputado suplente de la Diócesis de Luisiana y colaborador durante mucho tiempo de la Diócesis Anglicana –Episcopal de El Salvador, sostienen una pancarta  con la efigie del arzobispo Oscar Romero, que fuera asesinado por su obra en pro de la justicia social mientras estaba de pie detrás del altar. Romero ha sido propuesto a la santidad en la Iglesia Católica Romana. Foto de Lynette Wilson/ENS.

“Ser un migrante”, dijo él, es tratado como un delito. Cuando en realidad, los migrantes huyen de la violencia, buscan no sólo una oportunidad, sino también refugio y salvación. En los países del Triángulo Norte de América Central —El Salvador, Guatemala y Honduras— la gente huye del conflicto social.

“Está afectando a muchas personas; hay muchísimo desplazamiento forzoso”, dijo Alvarado, añadiendo que entre 60 y 70 personas huyen diariamente de El Salvador, algunos de ellos se quedan en Guatemala y en México y otros se dirigen a la frontera de EE.UU.

Episcopales reunidos entre dos campos de béisbol —el lugar de reunión que se autorizó— celebran una oración de visión, testimonio y justicia cerca del Centro de Detención T. Don Hutto. Foto de Lynette Wilson/ENS.

Mientras el servicio de oración tenía lugar, una familia salvadoreña de 11 miembros estaba intentando cruzar la frontera y uno de los miembros de la familia le envió un mensaje de texto a Elmer Romero, salvadoreño que es miembro de la iglesia episcopal de La Trinidad [Trinity] en Houston y miembro de la junta de Cristosal, una organización de derechos humanos que proporciona ayuda a centroamericanos que se han visto empujados a desplazarse por la violencia. Cristosal comenzó hace más de una década como un ministerio episcopal.

Durante la Oración de los Fieles, el obispo auxiliar de Texas Héctor Monterosso y la obispa de Nueva York Central De De Duncan-Probe, pidieron por el fin de la violencia, la pobreza y el desplazamiento y porque los líderes apliquen políticas que protejan la seguridad nacional y que conduzcan a una migración segura, al fin de la detención para los que solicitan asilo.

Ellos oraron por los niños separados de sus padres y por los padres separados de sus hijos.

“Hoy es el cumpleaños de mi hijo, y si alguna vez me lo hubieran quitado, no sé lo que habría hecho…sólo porque estaba intentando llevarlo a un lugar donde pudiera tener libertad, donde pudiera tener una vida”, dijo Sandra Montes, directora de música de la Diócesis de Texas que dirigió la música en [el servicio] de oración y cantó el día anterior en el culto de avivamiento del 7 de julio.

“Para mí es muy importante que estas mujeres [sepan que estamos aquí]”, dijo Montes. “Ni siquiera puedo poner en palabras la desesperación que yo sentiría si estuviera ahí y mi hijo en alguna otra parte. O incluso si él estuviera conmigo sólo porque quisimos algo mejor, por buscar libertad”.

“No venimos con odio, no venimos con fanatismo, no venimos a rebajar a nadie. Venimos a realzar a todos. Venimos en amor”, dijo el obispo primado Michael Curry a una multitud de más de 1.000 personas reunida en oración frente al Centro de Detención T. Don Hutto en Taylor, Texas. Foto de Frank Logue.

En un mensaje de Twitter luego del servicio de oración, Grassroots Leadership publicó que las mujeres en la prisión estaban llorando, sólo de saber que no estaban solas. No dejar a nadie solo está en el tuétano del amor al prójimo y en seguir las enseñanzas de Jesús, dijo Curry.

“Jesús dijo ‘ama a Dios y ama a tu prójimo’. Venimos en amor, que es el núcleo esencial de nuestra fe, que  es su alma”, afirmó curry.

“El camino del amor nos llama a ser humanitarios, nos llama a cuidar de los que no tienen quien los cuide, y venimos porque no creemos que una gran nación como ésta separa a los niños de sus familias.

“Venimos porque creemos en esta nación, concebida en libertad, dedicada a la premisa de que todas las personas son creadas iguales, [porque] creemos que debemos llamar a esta nación, a Estados Unidos, a que recobre su verdadera alma. Estamos aquí porque amamos a esta nación. Porque si uno realmente ama a alguien no los deja seguir por el camino que va, uno los ayuda a dar lo mejor de sí. Estamos aquí para salvar el alma de Estados Unidos”.

-Lynette Wilson es reportera y jefa de redacción de Episcopal News Service.  Traducción de Vicente Echerri.

Sermón del 8 de julio por Andrés González Bonillas – 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal

Tue, 07/10/2018 - 6:48pm

A continuación, el texto del Sermón de Andrés González-Bonillas durante la Convención General, el día 8 de julio de 2018

El vídeo del sermón puede encontrarse aquí.

Yo oro por el silencio y las palabras que ellos desean expresar / Que sus palabras hagan estallar los altavoces y nos lleven a nuevas alturas / …/ Yo oro por aquellos de nosotros que tenemos tormentas eléctricas en nuestros corazones y tornados en nuestras mentes y terremotos en nuestras almas / Porque las condiciones climáticas no pueden detenernos y tenemos tantas cosas por hacer.

Siéntense, por favor.

Seguramente podré contar con los dedos de una sola mano las veces que he respondido al teléfono y he hablado con alguien que no sea de mi familia o amigos cercanos. Sin embargo, sí puedo contar las muchas, muchísimas veces que me he perdido llamadas, recibí mensajes de voz y luego ni siquiera me di cuenta de esos mensajes de voz. Y los dejé en mi buzón sin responder por largo rato. De modo que cuando recibí un mensaje de texto de Michael Hunn que decía que me había dejado un mensaje de voz, entonces revisé mi buzón que estaba lleno de mensajes de cumpleaños, llamadas para donar sangre y ahí estaba. Michael Hunn, de la oficina del Obispo Presidente me había llamado y me perdí esa llamada. Francamente, yo sí sabía que ya había conocido a Michael, pero en realidad no sabía quién era él ni que cargo tenía. Entonces les pregunté a mis padres: “¿Saben que Michael Hunn de la oficina del OP me llamó?” y lo demás es historia. Cuando Michael me ofreció esta oportunidad fue un honor para mí y me dejó completamente atónito. En todo caso, quiero aprovechar este momento para dar las gracias al Obispo Presidente Curry, al Reverendo Canónigo Anthony Guillen y al Director de Formación Bronwyn Clark Skov. Estas personas me han puesto hoy en frente de ustedes y no podría sentirme más honrado al tener esta oportunidad.

Al repasar las oraciones y las lecturas para hoy, hay siete palabras que se destacan para mí. Siete. Son siete palabras que pueden justamente haber resumido mi punto de vista de lo que la Iglesia Episcopal debe ser, de lo que yo creo que puede ser. En la colecta de hoy, escuchamos las palabras “unidos entre sí mediante un afecto puro”. Las dos últimas palabras me resultaron especialmente poderosas: “afecto puro”. Estas palabras me traen muchos recuerdos y pensamientos a la mente, los más notables son las historias de mis experiencias en esta Iglesia. En esta mañana compartiré con ustedes tres de esos recuerdos relacionados con estas palabras.

Para aquellos de ustedes que han tenido la oportunidad de visitar el Centro de Conferencias Kanuga, ya saben de la belleza y la espiritualidad de aquel lugar. Pues ese frío de la mañana y la vista del lago, el sonido de los pájaros y el crujir de las hojas al viento. Yo he estado en dos ocasiones en Kanuga. La primera vez, cuando tenía 10 años, fuimos con mi familia a “Nuevo Amanecer” una conferencia del Ministerio Latino presente en toda la Iglesia. Sin embargo, fue mi más reciente visita la que más me ha impresionado en la vida. En febrero de 2017, cuando tenía 16 años, llegué al campo de Kanuga por primera vez luego de una ausencia de casi siete años, en esta ocasión como parte del Equipo de Planeación del Evento Juvenil Episcopal (EYE). El estar en ese lugar me hizo recordar que la paz y el poder de la naturaleza sirven para apaciguar y realzar mis experiencias. Cuando me dirigía hacia ese lugar estaba dando los últimos toques a lo que sería la Plegaria Eucarística de Clausura utilizada en EYE 17 en Oklahoma City. En la capilla de Kanuga, el equipo de Música y Liturgia y yo probamos nuestra Plegaria Eucarística de Clausura con ellos. Para el sermón, los cuatro jóvenes del equipo de Música y Liturgia se turnaron para exponer al grupo lo que significaba para nosotros el Sendero de la Paz. Yo creo que mi respuesta ha cambiado desde entonces, pero el sentimiento sigue siendo el mismo. Para entonces, mi sendero de la paz era un camino que tenía que recorrer para estar satisfecho conmigo mismo y con mis acciones e interacciones en el mundo. Creo que ahora eso ha cambiado. Yo creo que más que mis interacciones con el mundo, yo he cambiado de rumbo para enfocarme y apreciar las relaciones que mantengo con la gente, sus historias, sus maneras de comportarse, la poesía que hay en sus emociones y lo saludable de esa conexión.

Pero no es acerca de mi mensaje de aquella noche de lo que quiero hablarles en esta ocasión. Yo quiero hablarles de cómo ese mensaje fue recibido por mis compañeros en aquella capilla. Yo quiero hablarles del afecto puro que el grupo nos dio luego de compartir con ellos nuestra creación y cuál sería nuestro legado en el Evento Juvenil Episcopal. Recuerdo haber dicho que había sentido paz con cada uno de los jóvenes y los adultos en el equipo y también orgullo, y el amor que recibí debido a lo que tenía que decir. Recuerdo a Valerie Harris señalando el altar y diciéndome que ése era mi lugar, diciéndome que ella veía en mí algo más de lo cual yo no me había dado cuenta todavía. Ahora no estoy de acuerdo, pero en aquel instante sentí que yo era amado en esta Iglesia y en esta comunidad.

Lo que se me olvidó mencionar sobre el tiempo que pasé en Kanuga es que fue la primera vez que interpreté mi poema de la palabra hablada, Alabanza. En realidad, las dos primeras frases que dije al principio de este sermón provenían de ese poema. Ese poema fue el punto culminante de ese año con el Equipo de Planeación del Evento Juvenil Episcopal (EYE), desde el primer viaje al monumento conmemorativo al Atentado de Oklahoma City hasta el instante en que yo estaba sobre el escenario de la Universidad de Oklahoma Central, contándole a todos sobre esa historia. Me hizo sentir humilde y al mismo tiempo muy impactante escuchar a la gente aplaudir y ovacionar mientras hablaba. Pero lo que más recuerdo es lo que sucedió apenas bajé del escenario luego de haber recitado Alabanza una vez más. Recuerdo a mi hermana, quien fue la razón por la cual me inscribí al equipo de planeación. Recuerdo cómo me abrazó mientras lloraba con lágrimas de felicidad, agotamiento y orgullo. Recuerdo cómo mi familia del equipo EYE se me acercó mientras yo me secaba las lágrimas y seguía llorando. Recuerdo a la delegación de Hawaii que se acercó a mí para regalarme un libro de oración escrito en hawaiano y un collar hawaiano, que todavía tengo colgado en la pared en mi casa. Recuerdo cuando escuché que mis palabras inspiraban a otros luego de que todos salimos de Oklahoma puesto que escuché mis palabras otra vez en Minnesota. Era una manifestación directa y muy verdadera de puro afecto, algo que llegó a mí cuando más lo necesitaba.

Cuando escucho la palabra afecto, pienso en los niños y ahora que el perro Zach está también aquí, pues también pienso en los perros. Pienso en los niños y en su capacidad para amarlo todo y a todos aquellos con los que se encuentran. Pienso en el amor entre padres e hijos. En este día, cuando el amor me hace pensar en cómo las familias que tienen mi apariencia están pasando por un sistema legal de controles y cuentas que ha sido diseñado para que sientan temor y opresión. Cómo detienen a los niños de piel trigueña en campos de internamiento debido a su nacionalidad, debido a su latinidad y al color de su piel. La gente ve las acciones de nuestros líderes y se quedan horrorizados y atónitos y para describir esto lo califican de algo impropio de los Estados Unidos. Lamento no estar de acuerdo. Si hemos de rectificar estas acciones, los estadounidenses deben reconciliarse con la realidad de nuestra historia, una historia que se celebró con juegos pirotécnicos hace tan solo unos días. Es sobre cómo nuestra agricultura fue desarrollada y cómo las ciudades fueron construidas por el esfuerzo de los negros; cómo nuestro primer presidente, aquel revolucionario, era dueño de hombres y mujeres negros. Es sobre cómo el presidente a quien se le acredita liberar a los esclavos, también ejecutó a 38 dakotas por el hecho de proteger sus tierras ancestrales. Es sobre cómo el gobierno ha separado a los niños latinos y a los niños indígenas de sus familias a través de escuelas con régimen de internado y la Repatriación Mexicana. Es sobre cómo el hogar de los libres y de los valientes es el hogar de los encarcelados y de los colonizadores. Es sobre cómo le hemos negado a la gente de color su humanidad en beneficio del temor de los blancos. Esta nueva manifestación del temor de los blancos es tan solo el episodio más reciente de una larga historia de racismo y violencia en los Estados Unidos. Les negamos nuestra pregonada libertad a los latinos que cruzan las fronteras artificiales, ¿por qué razón? ¿Acaso porque ellos tenían diferentes colonizadores? ¿Acaso porque sus raíces y ramas indígenas no pueden quitarse de la cultura? En este momento, nuestros líderes de la Iglesia están visitando el Centro de Detención de Hutton, Edificio 40, a solo minutos de aquí. Yo los aplaudo por eso y espero que las mentalidades se cambien y que la gente apropiada se sienta vigorizada para realizar un cambio. Un buen hombre una vez me dijo que el mejor trabajo viene desde una posición de rabia. Entonces yo digo, que su rabia traiga justicia y que traiga paz a esas familias latinas que deben ver a sus hijos que están detenidos por los agentes de inmigración (ICE) en jaulas. Que nuestra rabia seque las lágrimas de los rostros trigueños y que se pueda empezar un procedimiento para desmontar las instituciones xenófobas que continúan creciendo. Que nuestra rabia inspire y que tal vez cree algo nuevo.

Mi padre me ha contado historias de su padre. Mi abuelo fue un hombre con el suficiente valor para venir a este país desde Ciudad de México. Nos contó las historias de mi abuelo que vivía atemorizado de las autoridades de inmigración y atemorizado también de la pobreza que había dejado atrás. Mi abuela, mi Nana, también cruzó aquel desierto para seguir a su esposo. Lo hizo por sus tres hijos para que pudieran tener una vida mejor que cualquiera que les pudiera ofrecer allá en México. Como chicano, estoy agradecido por la valentía de mi padre y mis abuelos para cruzar la frontera para lograr oportunidades, oportunidades económicas, oportunidades para educarnos y también oportunidades en la sociedad para mí y mi hermana. Y como chicano, al ver a esas familias que sufren en manos de ICE y el temor de los nativistas, me pone furioso, porque yo sé de dónde vengo.

Yo soy el producto de la unidad por la vía de la opresión, de alcohólicos y de foráneos.

Yo soy un hijo de la revolución y de aventureros que han enfrentado desiertos y despliegues militares.

Estoy a millones de pasos desde la pobreza hasta una promesa rota de oportunidades.

Yo soy un astronauta que anhela liberar a los niños de sus jaulas y llevarlos a una aventura entre las estrellas de las que nuestros ancestros contaban historias, para mostrarles aquel lugar donde la Tierra se curva y el cielo y el mar se encorvan entre sí como la luna y sus estrellas.

Yo lo soy y también lo son ellos. Y estamos Aquí para Quedarnos.

Y tal vez no les guste lo que tengo que decir. Quizás ustedes me ven como otro energúmeno chico de piel trigueña que no tiene motivo para hablar a la Iglesia de esta manera. Sin embargo, si leen las Escrituras para el día de hoy, si escuchan esos textos, verán que éste es nuestro llamado. Ezequiel dice: “Y ya sea que te hagan caso o no (…) sabrán que ha habido un profeta en medio de ellos.” ¡Atención! Yo no creo que soy un profeta, pero me han dado esta extraordinaria oportunidad de hablar a esta Iglesia, de hablar como un joven chicano, como una persona de color, que al observar esta Iglesia puede ver lo que puede llegar a ser. Debemos estar dispuestos a cambiarnos a nosotros mismos y a nuestras instituciones si hemos de crear el cambio en nuestro mundo.

En sus tiempos difíciles, esta Iglesia me ha traído estrés y desilusión, y el año pasado he estado ante el reto de reconsiderar cómo veo la religión, la espiritualidad y cómo las dos se intersecan. Dicho esto, yo no sigo en la Iglesia porque ame o tema a Dios. Yo no sigo en la Iglesia porque quiera complacer Dios. Yo no sigo en la Iglesia porque piense que es un pasaporte al cielo o cualquier promesa de salvación. Yo no sigo en la Iglesia porque piense que necesito inclinarme ante Dios. Yo sigo en la Iglesia debido a esas relaciones que se han creado y se han madurado por el afecto puro. Yo sigo en la Iglesia por hombres como Randy Callendar, Frank Sierra, Luis González, Anthony Guillen, Jesse Villegas y Broderick Greer. Yo sigo en la Iglesia por mujeres como Grace Ahern, Nancy Fraustro, Ariana González-Bonillas, Luisa Bonillas, Bronwyn Clark Skov, Valerie Harris y Christi Cunningham. Yo sigo en la Iglesia por el aroma de Standing Rock y el frío sereno de Harle Lawn durante la oración de la noche. Yo sigo en la Iglesia por esa manera como se ven las estrellas desde las sillas mecedoras de Kanuga. Yo sigo en la Iglesia por los libros de oración hawaianos y Sandra Montes y su música. Yo sigo en la Iglesia por las resoluciones que apoyan la libertad de la opresión aprobada por el estado. Yo sigo en la Iglesia por aquella historia que Anthony me contó la primera noche que estuve aquí, sobre cómo los Ministerios Latinos pasaron de una publicación de dos páginas a ser el criterio de referencia para los ministerios grupales. Yo sigo en la Iglesia porque la lucha no ha terminado. Yo sigo en la Iglesia porque tenemos una plataforma para lograr un cambio real y para hablar por aquellos que han sido silenciados. Tenemos una voz poderosa, una poética y amorosa voz que puede ver los problemas de este mundo y está dispuesta a enfrentarse a ellos. Así pues, utilicemos esa voz profética. Amén.

Committee ready to propose a ‘missionary budget for the Jesus Movement’

Tue, 07/10/2018 - 6:11pm

The members of the Joint Standing Committee on Program, Budget & Finance have spent long hours crafting their proposed 2019-2021 budget. They will present it to both houses of convention during a joint session on July 11. Photo: Mary Frances Schjonberg/Episcopal News Service

[Episcopal News Service –Austin, Texas] Faced with a record number of resolutions, many of them asking for money, but also aided by a strong financial foundation, General Convention’s budget committee finished crunching numbers July 10 on the Episcopal Church’s 2019-2021 budget.

“This is the missionary budget for the Jesus Movement in the Episcopal Church,” Maine Bishop Steve Lane, vice chair of the Joint Standing Committee on Program, Budget & Finance, told Episcopal News Service during an interview after the committee reached its goal of balancing the budget.

The budget, with a bottom line of $133.8 million in both revenue and spending, is a plan “from a new kind of church” that has a “continued focus on evangelism, racial reconciliation and creation care,” Lane said. Convention set those three priorities during the last meeting of convention in 2015 at the urging of then-newly elected Presiding Bishop Michael Curry.

According to Lane and PB&F chair Barbara Miles, deputy from the Diocese of Washington, $10 million is allocated across the budget for racial reconciliation work. Evangelism has $5.3 million to work with and it is money allocated from anticipated income, rather than the one-time draw on the church’s short-term reserves as it has been in the 2016-2018. There is also $1 million for care of creation.

PB&F’s budget must be presented to a joint session of the houses of Bishops and Deputies no later than the third day before convention’s scheduled adjournment. That presentation is set for 2:15 p.m. CDT on July 11. To meet that deadline, the committee had to complete its work the day before. Once they receive the budget, the two houses debate and vote on it separately. Both houses must approve the same version of the budget, which takes effect at the beginning of 2019.

PB&F uses the draft 2019-2021 triennium budget that Executive Council passed in January and legislation passed by or being considered by General Convention to create a final budget proposal. It also holds hearings for people to explain to the committee why their resolutions should be funded. The budget process at convention runs parallel to the resolution process and, often, one process overtakes the other.

During this convention, the most visible example of this is the question of prayer book revision. At the time the committee finished the budget, the convention had not yet decided whether to begin a years-long process of revising the Book of Common Prayer. Deputies passed a resolution to do so on July 7. Bishops began debating the issue on July 9 but recessed without voting and took up the question again on July 10 after PB&F had completed the budget. That house approved a substitute resolution; the deputies will have to debate and vote on it.

“We could not predict how the church will ultimately move on prayer book revision,” Lane said.  “After lengthy conversation, we determined that putting aside a large amount of money for something that wasn’t certain was poor stewardship and putting in a token amount was disrespectful of intended work.”

Thus, PB&F did not budget any money for such work. Lane and Miles believe that the Executive Council, the officers of the church and the Standing Commission on Liturgy and Music will have to craft a budget process if the convention decides to go forward.

There is good news in the budget at many levels, beginning with the practical. At the beginning of the 2016-2018 triennium, less than 50 percent of the church’s 109 dioceses and three regional areas contributed the then-voluntary 15 percent of their income to the churchwide budget. In this final year of the three-year cycle, more than 80 percent are doing so. Diocesan funding is the budget’s primary source of income.

“My sense is that this is some of the best financial news in a generation for the Episcopal Church,” Lane said. “We are very close to the place where all of our dioceses are equal partners in the mission of the church in terms of funding. That can’t be celebrated too much. It’s tremendous good news.”

Miles acknowledged that there are those who say the budget has less money to work with because the last meeting of convention lowered the asking from 18 percent in 2016 to 16.5 in 2017 and then to 15 this year. “They’re really not correct,” she said. “We’re doing better now than we were when we had a higher number that people couldn’t reach.”

The convention listened to dioceses who wanted to be able to keep more money for mission and ministry at home, Lane said. Moreover, “many dioceses were seeking a way not to be second-class citizens” because they could not give the total percentage asked. Lowering the ask helped more of the smaller dioceses become full partners, he said.

The General Convention in 2015 turned the voluntary diocesan budgetary asking system into a mandatory assessment, beginning with the 2019-2021 budget cycle. If all dioceses paid the full 15 percent, the budget would have $88.8 million on that income line.

Not all dioceses pay the full asking for a variety of reasons. Diocesan commitments for 2016 and 2017 are here. Dioceses may ask for full or partial waivers and Lane said only 19 dioceses are asking for those waivers and $5.5 million is in the budget to account for those waivers.

Without getting a waiver, a diocese that does not pay the full assessment will be unable to get grants or loans from the Domestic and Foreign Missionary Society (the name under which the Episcopal Church is incorporated, conducts business and carries out mission).

Each year’s annual giving in the three-year budget is based on a diocese’s income two years earlier. PB&F’s draft budget allows dioceses to exempt $140,000 of income from their assessment calculation. The exemption was $120,000 during the 2012-2015 triennium.

Even with that solid financial grounding, the committee was challenged in its work with more than $12 million in new spending requests that were not in council’s draft budget.

Lane and Miles said PB&F had three principles guiding its work in considering those spending requests. The first was not to add to the churchwide staff if the position did not have what Lane called “significant new work.” The second was to favor the creation of networks and time-limited task forces, rather than new canonically required standing commissions. And, third, the committee focused on keeping money in dioceses by preserving the assessment rate at 15 percent and encouraging diocese to be engaged in networking with other entities for work they felt was important rather than putting it back in the churchwide structure.

Those principles echo the recommendations made to the 2015 General Convention by Task Force for Reimagining the Episcopal Church (TREC) after it spent approximately two years in a dialogue with Episcopalians about the structure of the church about structure and its relationship to mission.

PB&F did not want to “rebuild the bureaucracy” of the churchwide operation, Lane said.

“We don’t believe that the church has yet lived into the culture change that was proposed by the TREC report,” he said. “Part of our struggle at this convention was responding to the outpouring of resolutions asking for things to be restored and rebuilt, rather than seeking new ways of doing work. We want to encourage the church to continue to look at a leaner, more flexible way of operating – a way of operating closer to the ground.”

Miles said one task force only asked to $100 to cover the phone bill for meeting via conference calls. “Good for them,” she said.

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is the Episcopal News Service’s senior editor and reporter.

Bishops vote unanimously to admit Cuba as a diocese

Tue, 07/10/2018 - 5:59pm

Presiding Bishop Michael Curry and Bishop Gray-Reeves of the Diocese of El Camino Real congratulate Bishop Maria Griselda of Cuba after the House of Bishops’ unanimous vote July 10 to welcome Cuba back into the Episcopal Church. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

[Episcopal News Service – Austin, Texas] The Episcopal Church’s House of Bishops voted unanimously on July 10 to admit – or re-admit, really – the Episcopal Church of Cuba as a diocese of the Episcopal Church. The Diocese of Cuba will become part of Province II.

“I feel the breath of the Holy Spirit. Thank you, everyone, for the support right now, but really for the support all these years,” Cuba Bishop Griselda Delgado del Carpio said in Spanish through an interpreter. She took a moment to remember generations past who’d longed for reunification, “those who’d suffered but always hoped we’d return to the church.”

Delgado received a standing ovation, and many hugs were shared as Presiding Bishop Michael Curry asked her to take her seat at table No. 7.

Reunification was a long time coming. In response to the geopolitics of the time, the House of Bishops in 1966 voted unilaterally to separate from the Episcopal Church in Cuba.

Western North Carolina Bishop Jose McLoughlin
escorts Cuba Bishop Griselda Delgado del Carpio to the front of the House of Bishops after the vote to readmit the Diocese of Cuba. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

The House of Bishops “stabbed Cuba in the heart, and it refused to die,” said retired Southeast Florida Bishop Leo Frade, a Cuban who was 23 years old when the house voted to expel Cuba.

“House of Deputies did nothing, the House of Bishops acted … it was an unconstitutional action by a House of Bishops that had no authority to kick us out,” said a tearful Frade. “As Cubans, Cubans refuse to die. The reality is that the Church of Cuba is still alive, and it belongs here.”

At the start of the 79th General Convention, the Episcopal Church in Cuba Committee struggled with constitutional and canonical questions regarding whether convention could act now to admit Cuba, or if it would require a constitutional change be made over two consecutive conventions.

In the end, convention acted as it did similarly in 2003 when it readmitted the Diocese of Puerto Rico into the Episcopal Church. The Diocese of Puerto Rico had been since 1979 an extraprovincial diocese under Province IX’s authority. In the 1970s, it was expected that Puerto Rico, Cuba and other dioceses in the Caribbean would form their own province, though that never came to pass.

Formerly a missionary district, the Episcopal Church of Cuba has functioned as an autonomous diocese of the Anglican Communion under the authority of the Metropolitan Council of Cuba since it separated from the U.S.-based Episcopal Church in 1967.

New Jersey Bishop William “Chip” Stokes, bishop chair of the Episcopal Church in Cuba Committee, impressed a sense of urgency on bishops to adopt Resolution A238 as amended.

“Cuba’s government is in a time less restrictive toward churches,” he said, adding that U.S. policies are unpredictable.

A238 lays out the terms for reunification; it now moves to the House of Deputies.

The House of Bishops took its action in 1966 in response to the effects of the Cuban Revolution and the United States’ response. The Cuban Revolution, led by Fidel Castro, began in 1953 and lasted until President Fulgencio Batista was forced from power in 1959. Batista’s anti-communist, authoritarian government was replaced with a socialist state, which in 1965 aligned itself with the communist party.

In 1961, Episcopal schools in Cuba had been closed and appropriated, and many clergy and their families were displaced. Some remained in Cuba; some either returned or immigrated to the United States. Some clergy who remained in Cuba were imprisoned, executed or disappeared. Church buildings were closed and left to deteriorate. The church was polarized politically, and its clergy and lay leaders suffered. But the church continued in the living rooms of the grandmothers, who held prayer services and Bible studies in their homes. Through them is transmitted a story of pain, and of faith.

The Episcopal Church of Cuba traces its origins back to an Anglican presence beginning in 1901. Today, there are some 46 congregations and missions serving 10,000 members and the wider communities. During the 1960s, Castro’s government began cracking down on religion, jailing religious leaders and believers, and it wasn’t until Pope John Paul II’s 1998 visit to Cuba, the first ever visit by a Roman Catholic pope to the island, that the government began a move back toward tolerance of religion.

– Lynette Wilson is a reporter and managing editor of Episcopal News Service.

Convocation of Episcopal Churches in Europe wears World Cup fever on its sleeve

Tue, 07/10/2018 - 3:34pm

The Rev. Sunny Hallanan shows off her Belgian Red Devils shirt on the House of Deputies floor before the July 10 World Cup semifinals match between Belgium and France. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

[Episcopal News Service – Austin, Texas] There are 110 dioceses represented at the 79thGeneral Convention, and for most of them, World Cup fever passed them by, without a U.S. soccer team to cheer for.

There is one obvious exception: The Convocation of Episcopal Churches in Europe.

It helps that all four teams remaining in the World Cup at the start of July 10 were from Europe, and three of those teams have fans in the Convocation’s deputation. The evidence is as plain as the large French flag stretching across the backs of the deputation’s chairs and the Belgium Red Devils shirt worn by the Rev. Sunny Hallanan of All Saints Episcopal Church in Waterloo, Belgium.

“The general atmosphere in my country is good when we win,” Hallanan said, so you could say she’s also cheering for Belgium in the interest of pastoral care.

The deputation spoke with Episcopal News Service around lunchtime July 10 after attending the latest TEConversation in the House of Deputies, and the afternoon legislative session was scheduled to start at 2:30 p.m. So what to do about the 1 p.m. semifinal match between France and Belgium, which isn’t likely to end before the legislative session begins?

Anne Swardson, a lay deputy from American Cathedral in Paris, said she and the others won’t try to watch the match from the house floor, but they will be waiting for mobile alerts when one team scores or wins.

“You’ll see us react,” said Helena Mbele-Mbong, the other France fan. She is a lay leader deputy from Emmanuel Episcopal Church in Geneva, but lives near the Swiss border in the town of Gex, France.

“If it was the World Series, they would interrupt the session to announce the outcome,” Swardson said, but she and the others from Europe aren’t expecting the Rev. Gay Clark Jennings, the deputies’ president, to do so for the World Cup results.

A French flag is stretched from chair to chair as the deputation from the Convocation of Episcopal Churches in Europe discusses the presentations July 10 in the TEConversations session. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

Full ENS coverage of the 79th meeting of General Convention is available here.

Swardson said she was able to watch three matches earlier in the tournament at a corner sports bar near the Austin Convention Center, and members of the deputation have been following the action whenever possible – but not at the expense of their legislative duties, of course.

“We’ve all been attending, as Gay Jennings would want us to,” Hallanan said.

As for the rest of the remaining World Cup field, the Rev. Christopher Easthill is priest-in-charge at Church of St. Augustine of Canterbury in Weisbaden, Germany, but a native Englander, so he’ll be rooting for England, which plays Croatia on July 11. Yvonne Cockcroft and David Case are both from the Church of the Ascension in Munich, but they too are cheering for their home country of England.

In interest of full disclosure, the Rev. Sunny Hallanan may have offered an ENS reporter a Belgian treat as a bribe to root for Belgium, and it may have worked. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

Germany was knocked out of the tournament in an earlier round, making the choice of allegiance that much easier.

And then there is the Rev. Richard Cole, a deputy and deacon from Switzerland. “I’m no longer interested,” he said humbly. His team was another early exit from the World Cup.

As a consolation, though, Cole has Wimbledon to fall back on. The Swiss great Roger Federer has made it to the quarterfinals, with his tennis match scheduled for July 11.

– David Paulsen is an editor and reporter for the Episcopal News Service. He can be reached at dpaulsen@episcopalchurch.org.

Sermón de avivamiento del 7 de julio del obispo primado Michael Curry

Tue, 07/10/2018 - 3:17pm

Lo que sigue es el texto del sermón del obispo primado Michael Curry en el culto de avivamiento de la Convención General en el Centro Palmer el 7 de julio de 2018.

El vídeo del sermón puede encontrarse aquí.

¡Oh, mi Señor! ¡Que toda la Iglesia diga amén! Díganlo otra vez. ¡Díganlo una vez más! ¡Amén! Estoy sin aliento por ustedes. Esta es una noche bendita. Es una noche bendita. Nos hemos reunido esta noche. Mucho de nosotros somos episcopales. Muchos son de otras tradiciones y familias cristianas. Muchos son personas de buena voluntad de ninguna denominación o bandería en particular. Algunos de nosotros son probablemente republicanos. Y algunos de nosotros son probablemente demócratas. [Y] algunos de nosotros son probablemente independientes. Pero todos somos hijos de Dios. ¡Todos nosotros! Y eso es lo que celebramos esta noche. Nos hemos reunido como hijos de Dios. Como solía decir esa vieja canción cuando yo era niño:

Rojos y amarillos, negros y blancos

Todos son valiosos a tus ojos.

¡Todos, todos, todos!

Permítanme, en nombre de ustedes, darles las gracias a todos lo que han hecho posible esta noche. ¡Gracias! ¡Gracias! Y permítanme, en nombre de ustedes también, darles las gracias a los obispos y al pueblo de la Diócesis de Texas. ¡Gracias, Texas! ¡Gracias, Texas! ¡Gracias, Texas!  ¡Texas! ¡Texas!

Bueno, me siento en una posición incómoda porque tengo la impresión de que somos lo único que se interpone en el camino de la comida. Esta es una posición poco envidiable. Luego, déjenme apurarme con mi texto. Tomado del Nuevo Testamento, del evangelio de Juan, cerca del final del evangelio de Juan. De hecho, algunos eruditos dicen que el evangelio termina en el capítulo veinte. Pero si se fijan en sus biblias, verán que hay otro capítulo. Y los eruditos tiene toda clase de teorías sobre si el capítulo veintiuno es una adición, una extensión o un apéndice. Yo no soy un erudito. Soy un predicador rural, y conozco a los predicadores y ustedes los conocen también. Tengo la impresión de que Juan terminó su sermón en el capítulo veinte, el avión estaba aterrizando y él se acordó de algo más. Y despegó y volvió de nuevo. Eso es lo que sucedió. Luego, en su primer aterrizaje, que es el capítulo veinte, él casi llega a una conclusión. Y lo hace con estas palabras:

Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida.

Mis hermanos, mis hermanas, hermanos míos. Dios quiere que vivamos. Dios quiere que este mundo viva. ¡Dios quiere que vivamos! Ustedes pueden casi oírlo en el texto. Juan está intentando aterrizar el avión, y dice que hay muchas otras cosas que podría haber escrito, pero estas pocas cosas que yo he escrito, en todo este evangelio de Juan, la historia de Jesús cuando convierte el agua en vino, la historia de Jesús cuando se encuentra con el viejo Nicodemo, la historia de Jesús cuando se encuentra a la mujer samaritana de que el obispo estaba hablando junto al pozo, la historia de Jesús cuando alimenta a los cinco mil *¿no es ella estupenda [refiriéndose a la traductora]?). Todas estas historias, la historia de Lázaro, la historia de la crucifixión de Jesús, la historia de su resurrección de los muertos, yo podría haberles contado más historias. ¡Es de Jesucristo de quien estamos hablando! ¡Este no es un fulano cualquiera! ¡Este hermano era increíble! ¡Yo podría estarles contando historias toda la noche y ustedes nunca llegarían a su parrillada! Pero estas pocas historias se las he contado para que puedan llegar a creer. Y creer significa sencillamente confiar. No significa que ustedes entiendan. No significa que se den cuenta. Significa que yo voy simplemente a confiar en ustedes. Estas cosas han sido escritas para que ustedes puedan creer que Jesús verdaderamente es el Mesías, el Cristo, el rostro humano de Dios, la encarnación del amor de Dios en la vida de una persona humana. O como dice el Credo Niceno:

Dios de Dios,

Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero, 

¡No es un Fulano de Tal del que estamos hablando! Estas [cosas] han sido escritas para que ustedes puedan creer. Que él realmente es la señal, la última prueba de lo mucho que Dios les ama. Y esto se ha escrito para que puedan tener vida. Vida. Vida real, no la vida que uno puede adquirir en Ebay. ¡Vida real!. La vida que el mundo no dio y que el mundo no puede quitar. ¡Vida! ¡Vida! Y en el evangelio de Juan es increíble…  Yo quiero asegurarles [dirigiéndose a los del lenguaje de signos ¿cómo lo están haciendo?] Quiero asegurarles a todos. Si miran al evangelio de Juan, el tema de la vida está entretejido de principio a fin. Al principio del evangelio con esa poesía maravillosa:

En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. En él estaba la vida,

Y esa vida era la luz del mundo.

Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla.

¡Esta es la vida! ¡La vida con Dios! ¡La vida! Y así prosigue. No lo estoy inventando. Está en el libro. Él dice en el capítulo seis, “yo soy el pan de vida”. En el capítulo cuatro, dice “yo soy el agua de la vida”. En el capítulo tres, Jesús se encuentra con los primeros episcopales. ¡Es cierto! Estoy convencido de que [ese] Nicodemo del capítulo tres de Juan fue el primer episcopal. Si leen el texto cuidadosamente, dice que Nicodemo, que era fariseo, probablemente miembro del Sanedrín, que era el tribunal supremo, era una especie de aristócrata, ¡a mí me huele a episcopal! Pero algo mejor aun, dice el evangelio de Juan, Nicodemo vino a Jesús de noche. Sólo un episcopal trataría de acercarse a Jesús cuando nadie está mirando. ¡Eso es de episcopal! Pero Nicodemo estaba bien, porque cuando la situación se puso seria, Nicodemo defendió a Jesús frente al Sanedrín. Y Nicodemo se asoció con José de Arimatea y se ocupó del entierro de Jesús. Eso es todo de un episcopal. Por qué menciono eso, fue en la conversación con Nicodemo que Nicodemo dijo: “Tú sabes, Señor, quiero saber más acerca de tu enseñanza”. Y Jesús le dijo, “Nicodemo, no me vengas con ese cuento. No estamos en [el show de] Oprah Winfrey”. Él le dijo a Nicodemo “debes nacer de nuevo” La expresión griega puede traducirse como nacer otra vez, renacer o nacer de arriba. Y el propósito, pienso yo, la única razón de nacer es ¡que uno pueda vivir! ¡Dios quiere que vivas! Dios quiere que tengamos vida y ¡Dios quiere que todos sus hijos tengan vida! Yo podría seguir, pero no lo haré.

Continúo en el evangelio de Juan, él dice, “yo soy la resurrección y la vida”. Él dice en el capítulo catorce, “yo soy el camino, y la verdad y la vida”. En el capítulo diez, “yo he venido para que tengan vida”. Y luego, al final del evangelio, ¡he escrito todas estas cosas para que puedan creer y tener vida! ¡Todo el argumento es la vida! Vida abundante quería decir para cada uno. Vida para los ricos y vida para los pobres. Vida para los demócratas y vida para los republicanos. ¡Vida para los independientes! ¡Vida para los diputados! ¡Vida para los obispos! ¡Vida para todo el mundo! ¡Vida! ¡Vida! ¡Vida! ¡Vida! ¡Vida! Y la verdad es que resulta tan fácil ser engañado respecto a lo que supone la auténtica vida. El evangelio de Juan resalta que Jesús no estaba hablando de biología. La biología es importante. Porque uno tiene que comenzar en alguna parte.  Pero eso es lo básico. Quiero decir, la verdad es que todos somos seres humanos, y biológicamente eso es lo que somos como seres humanos. Pero biológicamente, somos sencillamente parte del mundo animal. Básicamente somos como esa paloma de la Cámara de Diputados. Me acerqué a la presidente Jennings y le dije: “Señora Presidente, tienen una paloma en esta Cámara” Pero eso es biología básica. Somos parte del mundo animal. Y aquí voy a ser cuidadoso, porque sé que la obispa Katharine está aquí por alguna parte y ella es una científica.  No quiero salirme de mi categoría, pero creo que mi maestro de octavo grado nos enseñó en los organismos vivos que los miembros del reino animal tienen ciertas características, entre las que se destacan tres: respiran, comen y se reproducen. La respiración (suena mejor en español, eso me gusta), la respiración, el consumo y la reproducción. Ellos comen, respiran y hacen más de su propia especie. Mi esposa tiene dos gatos que pueden hacer eso. Realmente, después de haber estado en el veterinario, sólo pueden hacer dos de las tres. Y eso está bien, pero la verdad es que la vida es más que eso. Y Jesús lo repitió mucho. ¿No es la vida de ustedes mucho más valiosa que la de las aves? Esas inapreciables criaturas de Dios, ustedes son de más valor que las aves. Necesitan ropa, ¿pero ¿cuánto necesitan? Piensen en los lirios del campo. Crecen, se extienden, se mezclan, giran e incluso vuestro Padre celestial se ocupa de ellos. ¿Y cuánto más valiosos son ustedes? ¡Yo he venido para mostrarles vida! ¡No mera vida biológica! ¡No mera existencia! ¡No mera supervivencia! ¡No mero ir pasando! ¡Tener vida! ¡Vida como yo la soñé!

¡La vida como la concebí! Dios los necesita —¿me siguen?  Y lo cierto es, yo estoy convencido de que el amor es la clave de la vida. Tengo una teoría, y sé que hay algunos teólogos en este salón. Voy a ser cuidadoso, pero estoy convencido de que lo contrario del amor no es el odio. Lo contrario del amor es el egoísmo, y el odio es una derivación del egoísmo. Sí, creo que hemos dado aquí con algo. Veamos el egoísmo, o como las madres y padres de antaño solían llamar a esa soberbia, ese falso orgullo autocéntrico que me pone en el centro del mundo, y a ustedes y a Dios y a todo lo demás en la periferia, ese egoísmo, es la raíz de todos los males. Es la fuente de todos los errores. Está detrás de todos los prejuicios. Está detrás de todas las injusticias. Es el cáncer raigal de todas las guerras. Es la fuente de toda destrucción. ¡Ese egoísmo destruye hogares¡ ¡Destruirá iglesias! ¡Destruirá naciones! Y si se queda desatado, ¡destruirá la creación! ¡Egoísmo! ¡Egoísmo! ¡Egoísmo! ¡Egoísmo!

Y el amor es la cura. Tuve que decir eso brevemente en una boda hace poco. Tuve que decirlo en muy poquito tiempo. No voy a ser mucho más extenso con ustedes tampoco. Pero el amor es el Bálsamo de Judea. El amor curará el alma enferma de pecado. ¡El amor puede levantarnos cuando la gravedad del egoísmo nos abate! El amor puede unirnos cuando el egoísmo nos separa. En verdad tenemos un programa de televisión que es la encarnación del egoísmo. Y en verdad hay otra palabra para el egoísmo, créanlo o no, se llama pecado. Es por eso que tenemos una Cuaresma, una estación para enfrentarnos al pecado. Pero el amor es la cura. Tuvimos un programa de televisión, y ustedes saben a cuál me refiero. Es el programa de televisión Survivor [El superviviente]. Ahora bien, no es más que un programa de televisión, yo sé. Pero piensen en la premisa de ese programa. La premisa de Survivor es que pones a todas estas personas en una isla desierta, y el objetivo de su vida es sobrevivir expulsando a todos los demás de la isla. ¡Esa es una parábola del egoísmo! Porque al final el egoísmo logra expulsar a todos los demás de la isla! Y no se queda nadie más excepto tú. ¡Y tú te aburres increíblemente de ti mismo!

Pero el amor nos une. El amor sana las heridas. El amor puede levantarnos. El amor es la fuente de nuestra liberación, y es la fuente raigal de la vida. De hecho, la verdad es que la única razón por la que estamos aquí es por amor. Denme otro minuto o dos. Quiero decir, deténganse a pensar en eso por un momento. Nosotros los cristianos creemos en Dios. Creemos en un solo Dios, y no obstante creemos en Dios la Santa Trinidad. ¿Tengo razón al respecto? Por favor, digan eso con más confianza, es realmente cierto. Tenemos un solo Dios y no obstante sabemos que este único Dios es Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Pero no tenemos tres dioses, ¡un solo Dios! ¡Acabamos de conocer a este Dios de [tres] maneras formidables! ¡Tenemos un Dios lleno de magnificencia! Y Dios, ven ustedes, la Santa Trinidad, ¡es la manera que tiene nuestra tradición de decirnos que Dios puede abrazar la individualidad y la multiplicidad al mismo tiempo! A Dios no le preocupa la uniformidad. Dios puede tener unidad y diversidad, no uniformidad, al mismo tiempo. ¿Entienden ahora lo que digo? La verdad es que Dios tiene en el ser de Dios todo lo que Dios necesita para ser íntegro, y para ser pleno y para ser completo. San Agustín de Hipona, que por cierto no era ningún ardiente liberal, Agustín de Hipona dijo una vez que la Trinidad significa que Dios es una comunidad de amor en el ser de Dios. Y en Primera de Juan, capítulo cuatro, los versículos [7-8] dicen: “Amados,  amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios [y] todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios… porque Dios es amor”. ¡Dios es amor! ¡Dios es amor! Y saben qué, saben qué, ¡esa es la razón porque estamos aquí¡ Dios es la Trinidad. Dios tiene toda la compañía que Dios necesita en el ser de Dios. ¡Lo cual significa que Dios no necesita de ustedes! Dios no necesita que el mundo sea un dolor de cabeza. Pero el amor se mueve y hace lugar y espacio para que quepa el otro. El amor dice  ¡hágase la luz! El amor dice, ¡hágase un mundo! El amor dice, hágase Andy! El amor dice ¡hágase Byron! El amor dice, ¡hágase Deena! El amor dice, ¡hágase Héctor! El amor dice hágase Jeff, bueno Jeff, déjame pensarlo. El amor, la razón por la que estamos aquí, de que existe un mundo porque Dios es amor. Estamos aquí. Tenemos vida debido al amor. Jesús dijo, “Les doy un nuevo mandamiento, que se amen unos a otros”.  Y después que se levantó de los muertos, le preguntó a Simón Pedro, “¿Quieres seguirme ahora?” No se trata de una obediencia mecánica. Él dice, “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Y él le responde “Sí, Señor, tú sabes que te quiero” “Cuida de mis ovejas. “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” “Señor, acabo de decirte que te quiero. Sí, te quiero, tú sabes eso”. Entonces ¡cuida de mis ovejas!”. Él dice, Simón hijo de Juan, ¿ME QUIERES? Si me quieres vencerás tu egocentrismo, y otro te llevará por la mano, y te conducirá donde no quieras ir. Pero ya todo no se tratará de ti. ¡Se tratará de seguirme!” Y luego Jesús dijo, “Ahora sígueme”. ¡La clave para seguir a Jesús, la clave para ser sus discípulos, la clave para la vida es el amor! Es el amor. Es el amor.

Bien, voy a parar ahora, me estoy poniendo viejo. Eso es un eufemismo. Pero sepan que cuanto más viejo me pongo más convencido estoy de que he malgastado muchísimo tiempo en la vida en cosas que no dan vida. Y algunas de esas cosas son humanas. Somos humanos. Y eso está bien. No voy a rechazar todo eso. Pero al final de la jornada tenemos que vivir, Tenemos que vivir en un mundo donde los niñitos no los separen de sus padres en la frontera. Tenemos que vivir en esa clase de mundo. Y la obra del amor es hacer un mundo donde la posibilidad de la vida para todos sea real. Esa es la obra del amor. Y yo creo realmente que es por eso que soy cristiano o, mejor aún, es por eso que soy seguidor de Jesús. Un seguidor muy defectuoso, por cierto, pero seguidor no obstante. ¡Pero lo soy porque creo que Jesús tenía razón. El camino a la vida es el camino del amor. Ama al Señor tu Dios. Ama a tu prójimo. Y mientras haces eso, ámate a ti mismo. Esa es la clave. Bien, todo esto se predica a partir de una convicción anterior, una convicción (a la traductora: hacemos esto todo el tiempo, debía habernos visto en Honduras. Estuvimos aún mejor). Realmente se basa en la convicción de que Dios sabe de lo que está hablando. Piensen en eso por un segundo. Todo lo que he dicho, todo lo que he dicho se basa en la convicción de que Jesús sabe de lo que habla. Que Dios sabe de lo que habla. ¡Si no supiera, entonces bien podríamos ir a comer la parrillada ahora mismo!

Me di cuenta de eso hace años. Era sacerdote de una parroquia en Baltimore —Diócesis de Maryland, probablemente habrá alguien de allí por aquí— y nuestra hija más pequeña tenía aproximadamente unos tres años, y mi esposa se había ido a enseñar a la escuela y creo que nuestra hija mayor se había ido con ella, ahora no puedo recordarlo. Pero ellas estaban fuera y yo tenía que llevar a la pequeña a la guardería (dirigiéndose a la traductora: no sé lo que dijo mi hermana, pero ustedes obviamente lo están disfrutando). Muy bien, de manera que estoy allí en casa, estoy con Elizabeth y estamos esperando un poco antes de salir para la escuela. Y yo le digo: “Elizabeth, necesito que vayas y te pongas tu capa de agua”. Y ella me mira, a los tres años, y en ese momento yo soy el rector de la iglesia de Santiago Apóstol [St. James], la tercera iglesia afroamericana más antigua de la Iglesia Episcopal. Una iglesia histórica, la iglesia que les dio a Thurgood Marshall. ¡Sí!  ¡Esta es una iglesia seria! ¡Sí! Luego aquí estoy yo el rector de Santiago Apóstol y aquí está esta personita de tres años, y le digo “Elizabeth ve a ponerte la capa de agua”. Y ella me dice, “¿por qué?” y le contesto, “Porque va a llover”. Ella corre a la ventana del salón, y se asoma a la ventana y me dice, “Pero no está lloviendo afuera”. Yo le dije, “Eso lo sé, pero va a llover más tarde”. Ella me respondió: “Mami no dijo que fuera a llover”. Vean ustedes como se revela la fuente de la autoridad. Le dije, “Sé que Mami no dijo que iba a llover, pero Al Rocker dijo que iba a llover”. Traté de explicarle el pronóstico del tiempo y le mostré el periódico. Y finalmente dije, “¿por qué estoy haciendo todo esto? ¡Elizabeth, sencillamente ve y ponte tu capa de agua!”.

Así, pues salimos de la casa y tomamos el auto y fuimos hasta la guardería infantil. Y la dejé en la escuela. Y mientras regresaba, fuera del auto y sentado en él, me dije que no podía creer que esa cosita pensara que ella realmente sabía más que yo. Aquí estoy yo, el rector de la histórica [iglesia] de Santiago apóstol. Thurgood Marshall, Pauli Murray, todos los que salieron de esa iglesia. ¡Sí!  Aquí estoy yo y ella realmente pensaba que sabía más que yo, que había pasado más tiempo en el seminario de lo que ella llevaba en la tierra. Y ella realmente creía que sabía más que yo. Y se me ocurrió que ¡así debe ser como Dios nos ve! ¡Eso es! Y tuve esta fantasía de ver a Dios con las manos en jarras en sus caderas cósmicas, y diciendo, ¡ellos son tan graciosos! Creen que saben mucho, pero ¿no saben que yo fui el que le dio existencia a este mundo en el principio? ¿No saben que yo creé la vasta expansión del espacio interestelar? ¿No saben que fui yo quien le dijo al viejo Moisés, ve Moisés, ve a la tierra de Egipto y dile al Faraón que deje salir a mi pueblo? ¿No saben que yo soy el autor de la libertad? ¿No saben que soy el creador de la justicia? ¿No saben que soy el Dios del amor? No saben que descendí como Jesús para mostrarles el camino, para mostrarles el camino del amor, para mostrarles el camino a la vida, para enseñarles a vivir juntos! ¡No saben cuánto los amo! ¡Cuánto!

Mis hermanos y hermanas, hermanos míos. tenemos trabajo que hacer. Defiendan el cristianismo, una manera de ser cristianos que se parezca a Jesús de Nazaret. Una manera de ser cristianos que esté arraigada y basada en el amor. Una manera de ser cristianos que no se avergüencen de que les llamen personas de amor. Partan de este lugar, pues, y sean personas del camino. Partan de este lugar y restauren nuestros países! Partan de este lugar y restauren nuestro mundo! Partan de este lugar hasta que corra la justicia! Partan de este lugar hasta que termine la pesadilla ¡Partan de este lugar hasta que se realice el sueño de Dios!. Partan de este lugar y ayúdennos a vivir!

¡Dios los ama! ¡Dios los bendiga! Y PARTAN!

¡Partan! ¡Partan!

Clergy, lay leaders gather to bear witness to gun violence

Tue, 07/10/2018 - 1:05pm

[Episcopal News Service – Austin, Texas] About two dozen clergy and lay leaders gathered the evening of July 9 at the 79thGeneral Convention to bear witness to the gun violence they have experienced in their lives, share their frustration at the inability to curb the death tolls from guns and listen for steps they can take to end gun deaths and injuries.

The gathering, sponsored by Bishops United Against Gun Violence, came a day after Philip and April Schentrup, Episcopalians whose daughter Carmen was one of 17 students and educators killed by a gunman at Parkland, Florida’s, Marjory Stoneman Douglas High School, shared their gut-wrenching testimony with the bishops and several hundred onlookers at Brush Square Park. The Schentrup family was joined on stage by Abigail Zimmerman, a ninth-grader and Episcopalian from Waco, Texas, who co-led a school walkout in March in response to the massacre, urged everyone “to make change happen.”

Full ENS coverage of the 79th meeting of General Convention is available here.

With their chairs arranged in a large circle, participants in the networking session shared whichever comments they wished to make about gun violence. They came from a variety of backgrounds – clergy, social workers, activists, a seminary dean, a retired U.S. Special Forces sergeant, a retired school principal.

Some talked about growing up with guns in their households or shared memories about those they’ve known who have been killed by guns. Others mentioned that they work in rural regions where guns are a way of life. Many were at a loss as to what they could do to put a stop to the violence. A suggestion to repeal the Second Amendment to the U.S. Constitution drew applause from several.

“I can’t say where I’m called to address gun violence, but I can say I want to come to the table,” said the Rev. Michelle Walker, alternate deputy from Northern Indiana.

Connecticut Bishop Ian Douglas shared his experience at serving in a state where gun manufacturing is a major industry. “When I moved to Connecticut, I didn’t realize guns would be so much part of my conversations on both sides,” he said.

He said Connecticut is the original home of the Colt revolver. A parish within his diocese is supported by a Colt endowment, and many parishioners in the Episcopal Church in Connecticut are involved in the gun manufacturing industry, he said. “How do I pastor in that circumstance?” he asked.

As the gathering wrapped up, Douglas encouraged everyone to take steps to end gun violence, whether preaching from the pulpit, writing letters to elected officials, penning pieces for publication or simply witnessing to others about gun violence.

Rebecca Wilson of Canticle Communications, which is helping coordinate the work of Bishops Against Gun Violence, shared several resources for those interested in learning more about ways to prevent gun violence. These include Bishops United Against Gun Violence, Episcopalians Against Gun Violence Facebook page and the Cross Lobby Twitter .

– Mike Patterson is a San Antonio-based freelance writer and correspondent for the Episcopal News Service. He is a member of ENS General Convention reporting team and can be reached at rmp231@gmail.com.

Grain, bread, community

Tue, 07/10/2018 - 1:02pm

The Rev. Elizabeth DeRuff, president and chair of Honoré Farm and Mill, is recruiting new Growers Guild members to expand the network of farmers, millers, bakers and churches who grow, produce and ultimately benefit from heirloom grains. The flour produced from the grain is stone-ground into flour and used to bake communion breads and wafers. Photo: Sharon Tillman/Episcopal News Service

[Episcopal News Service – Austin, Texas] The reasons why bread baked from ancient grains are so much better for the body, and the Body of Christ, are simply that “these are the same grains that Jesus ate,” said the Rev. Elizabeth DeRuff, an agricultural chaplain with the Episcopal Church and founder of Honoré Farm and Mill. “This bread is lifegiving.”

These are the grains attendees to the 79thGeneral Convention in Austin, Texas, are receiving at Eucharist each day. The honey and whole wheat communion bread is baked fresh daily at Easy Tiger Bake Shop and Beer Garden, a 10-minute walk from the convention center. The wheat was grown on local Texas farms and stone-milled into flour at Barton Springs Mill in Dripping Springs, Texas, about 20 miles west of Austin.

Grains grown by Honoré Farm and Mill guild members is baked early every morning into communion bread for the 79th General Convention. Photo: Sharon Tillman/Episcopal News Service

This is the second general convention that has offered Honoré Farm and Mill Growers Guild grain breads.

DeRuff has created a nonprofit, national network called the Growers Guild based in Marin County, California, that she sees as “farming our spiritual values” by “reknitting communities and bringing the church back into a relationship with farmers, millers, and bakers.” The Growers Guild is at the heart of DeRuff’s vision for bringing the ancient grains she and others grow to the communities that Episcopal churches serve.

There is an educational component to DeRuff’s work as well. Honoré Farm and Mill is hosting its inaugural Growers Guild Conference in May 2019. They are inviting “champions” for ancient grains from across the Church to learn how to build their own farming, milling, baking and church community. Each champion will take back what they’ve learned and plant the seeds of the guild in their community.

Children also benefit from DeRuff’s teaching. On Tuesday, July 10, children at convention got a hands-on lesson in heirloom grains and milling at the Honoré booth in the Exhibit Hall. A 750-pound mobile stone mill, custom-built for Honoré Farm, is on the Exhibit Hall floor. It can grind about 50 pounds of flour an hour. The children learned about the growing, milling and baking process; the benefits of ancient grains; and how all of that benefits the earth and environment, according to DeRuff.

Intrigued by heirloom grains, DeRuff started growing ancient varieties in 2011. As an agricultural chaplain, she explores the intersection of food, land and faith, and conducts research, writes, teaches, preaches and consults with congregations around the country. Early on, DeRuff started a program called “Wheat Wednesdays,” an educational program at the Bayside MLK Academy http://www.baysidemlk.org/  in Marin City, California. The after-school program taught the children about farming, sustainability, and nutrition.

Full ENS coverage of the 79th meeting of General Convention is available here.

Building community is a large part of the Honoré mission. The first community planting was at the Bishop’s Ranch, a 63-acre retreat center owned by the Diocese of California in Sonoma County, in 2014. Volunteers plant, and later harvest the wheat that is used to source the flour. The Honoré Growers Guild has since grown to include farmers, millers, bakers and churches in Texas, Kentucky and Western Michigan. Growing the guild is DeRuff’s mission at convention. Guild members produce the flour and other merchandise Honoré sells to support its mission.

A map on the side of the trailer that makes up half of the Honorébooth space is covered in sticky notes with names of churches, farms, and others interested in becoming part of, or learning more about, the guild, and the products they produce. The plan, DeRuff said, “is to GPS the locations” to help document the growth of the guild.

Churches become a guild members by purchasing flour shares. When a church joins the CSA (Community Supported Agriculture), “freshly stone milled flour will be delivered four times a year directly to your church. Heirloom, stone-milled flour is very digestible so people with gluten sensitivity (but not celiac disease) find they can once again enjoy bread. This flour is like nothing you’ve tasted: it’s slightly sweet, nutty and truly a superior flour to commercial flour,” according to the nonprofit’s website https://honoremill.org/new-csa.

Bread and communion wafers made from these ancient grains offer nutritional and environmental benefits. Because the heirloom, 100-percent whole grain flour is organically grown and stone-milled, it retains the nutritional value of all its parts: the germ, endosperm and bran. Grain milled by stone has a low glycemic index, and contains healthy fats, omega-3 fatty acids, gut-healthy bran microbes, and B vitamins, according to DeRuff. Industrial roller milling strips the grain into its three components, and the resulting white flour consists only of the endosperm, where the starch and gluten are.

The current structure of industrial farming, has “decimated the grain market,” said DeRuff, adding that growers use modern, proprietary seeds owned by large agricultural corporations that strip the soil of nutrients and require the use of pesticides. Ancient grains, however, are open-source seeds that promote “seed sovereignty,” have deeper roots that enrich the soil in which they grow, and require less water to flourish.

DeRuff has a 750-pound mobile stone mill on the floor of the Exhibit Hall. She is using it to demonstrate the process of turning the ancient grains the Growers Guild farm into flour. Photo: Sharon Tillman/Episcopal News Service

The practice of farming, stone-milling, baking and offering goods made from these ancient grains, including the Sonora and Turkey Red grains used in the General Convention communion bread, nourishes the body, the soul, and the earth by providing a better-for-you food, building community, and sequestering carbon in the soil, enhancing sustainability.

Honoré Farm and Mill is a nonprofit national network of farmers, millers, bakers and churches. It is named for Honoratus of Amiens or St. Honoré, who is the patron saint of boulangers/bread bakers, communion bread bakers, and flour merchants. He lived in seventh century France and was known as a humble and generous man, always pictured with a baker’s peel.

– Sharon Tillman is a freelance writer for Episcopal News Service.

Regional conference equips Christians for mission and evangelism in South India

Tue, 07/10/2018 - 12:11pm

[Anglican Communion News Service] One hundred delegates from six dioceses in Telangana and Andhra Pradesh have attended a regional missionary conference. During the event, hosted by Dornakal Diocese, the delegates discussed how “to spread and propagate the unconditional love and compassion of Christ through our deeds and words to all,” the Church of South India’s Mission and Evangelism Director, Maxcin John, said. “We are never ever for any religious fundamentalism or extremism. On the other hand, we should stand together for religious harmony, peace, justice and reconciliation in our living context”.

Full article here.

El Pacto es el Primer Paso para Responder al Abuso y la Explotación

Tue, 07/10/2018 - 8:59am

Después de una liturgia de escucha especial el 3 de julio donde se reconoció el movimiento MeToo y de escuchar las historias personales de abuso, acoso y explotación, los/as obispos/as reunidos en la Convención General de la Iglesia Episcopal adoptaron un pacto que los compromete a hacer cambios. El documento, que solo aplica a los obispos, se titula “Un pacto por la práctica de la equidad y la justicia para todos en la Iglesia Episcopal’.

Las historias que fueron leídas por los obispos/as durante la liturgia fueron escogidos de entre más de 40 cartas testimoniales que fueron sometidas. Los nombres e información que pudiera permitir la identificación de las personas fueron eliminados, pero las lecturas y los silencios dentro de la liturgia fueron dramáticos y profundamente incómodos para quienes asistieron. El pacto se entiende como un primer paso en la respuesta de la Iglesia.

La obispa Audrey Scanlan de Pensilvania central dijo durante el debate que hay un plan en marcha para crear un juego de herramientas para ayudar a las diócesis a crear sus propias sesiones de escucha para empezar la dura tarea que es necesaria. “La violencia sexual, la agresión, la explotación y el acoso existen en nuestra iglesia. Pero no podemos dejar que ellos tengan la última palabra”.

Un pacto por la práctica de la equidad y la justicia para todos en la Iglesia Episcopal

Dando gracias a Dios, y escuchando atentamente el reciente clamor que expresa dolor y quebranto en nuestra Iglesia, reconocemos la urgente necesidad de cambio. La Iglesia, tanto comunidad de fe como centro laboral, no es inmune al abuso, el acoso y la explotación de personas de diversas identidades sexuales, raciales y culturales. Como líderes pastorales y proféticos de la Iglesia, asumimos la responsabilidad de continuar la obra de recuperación y transformación que no se ha realizado plenamente aún. Juntos, nos comprometemos en nuestros contextos locales a luchar diariamente para transformar la cultura de nuestra Iglesia en un lugar más justo, seguro, solidario y profético para todos.. Estamos agradecidos por el sólido y esclarecedor memorial dirigido a la Convención General, 2018 por el grupo Gathering the Next Generation, 2016. Buscamos cambiar nuestra vida institucional de ser una que beneficia a unos pocos a expensas de los otros, y vivir más resueltamente nuestros votos bautismales siguiendo el camino de Jesús.

Liderando con mayor conciencia del sueño de Dios, con valor e integridad más profundos, nos proponemos actuar en nuestras culturas y estructuras diocesanas de las formas siguientes:

Reconocer y respetar el poder, tanto oficial como extraoficial, que nos da nuestro cargo, ejerciéndolo con humilde cuidado y en amoroso servicio hacia todo el pueblo de Dios.

Participar en [ejercicios] regulares de autoexamen y procurar enmendar la vida en nuestro uso personal y sistémico del poder [que nos otorga] la autoridad, las relaciones y la posición.

Aumentar nuestra conciencia de las historias que reflejan los prejuicios profundamente arraigados en nuestra estructura, escucharlas y tomarlas en serio.1

Crear una cultura de empoderamiento, dando lugar a un liderazgo basado en la equidad, no en el formulismo.

Dar lugar a prácticas de liderazgo basado en la diversidad cultural y de género, fomentando una idiosincrasia de cooperación y colaboración, explorando y apoyando una amplia gama de modelos de liderazgo.

Eliminar inequidades de salario y beneficio entre todas las personas.

Crear y aplicar normas equitativas de licencia parental.

Utilizar oportunidades formativas para que los comités de búsqueda congregacionales revisen sus prejuicios y tomen decisiones responsables respecto a su elección y el llamado de clérigos a ministrarles.

1

Página de la Amada Comunidad: www.episcopalchurch.org/Beloved-Community, con materiales adicionales sobre prejuicios implícitos que se encuentran en: https://episcopalchurch.org/resources-racial-reconciliation-and-justice

Nesbitt, Rda. Dra. Paula, [Porqué el género es importante] “Why Gender Still Matters” (artículo), en Cast Wide the Net: Search and Transitions Toolkit for Female Clergy. Online compendium of resources, 2015. http://www.episcopalchurch.org/page/cast-wide-net.

Svoboda-Barber, Rda. Dra. Helen, Women Embodying Executive Leadership: A Cohort Model for Episcopal Discernment. Proquest Dissertation Publishing, 2017. #10617039.

Sermón del 5 de julio por el Obispo Presidente Michael Curry – 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal

Tue, 07/10/2018 - 6:26am

Y ahora, en nombre de nuestro amoroso, liberador y vivificante Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

¡Buenos días, Iglesia Episcopal! ¡Aquí estamos! ¡Aquí estamos! ¡Aquí estamos!

Yo creo que fue el Secretario Barlowe en una de las sesiones introductorias hace algunos meses, una de esas sesiones de orientación hace algunos meses, quien dijo que la temática de la ciudad de Austin era “Que Austin siga siendo insólita” y dijo que tenía plena confianza de que sería capaz de lograr eso. Pues, es estupendo, muy estupendo estar aquí.

Permítanme, si así lo desean, ofrecer una reflexión sobre las palabras de Jesús, las que acaban de oír del capítulo 15 del evangelio de San Juan, lo que sucedió en la Última Cena, no mucho antes de que Jesús mostrara lo que es el amor, dando de sí mismo, llegando a sacrificar el propio ser por el bien y el bienestar de otros.

En la Última Cena Jesús dice: “Yo les doy un nuevo mandamiento”, no una nueva opción, “un nuevo mandamiento yo les doy: que se amen los unos a los otros”. Fue en la Última Cena cuando les demostró lo que era el amor tomando una toalla y lavando los pies de sus discípulos.  En la Última Cena, “como el Padre me ama a mí”, dice, “así los amo a ustedes. Permanezcan, pues, en el amor que les tengo”. Cuándo Jesús sabía que el mundo se vendría abajo, cuando sabía que la incertidumbre y la ambigüedad estaban en el aire, cuando sabía que no estaba seguro de saber, precisamente, lo que vendría más adelante, y todo lo que podía hacer era confiar en el Padre, y dejarlo en las manos del Padre a través de las manos de un imperio. Y es entonces cuando les dijo a ellos lo que nos estaría diciendo a nosotros “Yo soy la vid, y ustedes son las ramas”. No sé si lo escucharon, pero “Yo soy la vid, y ustedes son las ramas”. ¿Lo han escuchado? “Yo soy la vid, y ustedes son las ramas.” ¿Lo escuchan susurrar ustedes, Rama Episcopal del Movimiento de Jesús? “Yo soy la vid y, ustedes son las ramas”. “Permanezcan unidos a mí, y yo unidos a ustedes, pues sin mí” atención a esto, “pues sin mí, no pueden ustedes hacer nada. Pero permanezcan unidos a mí, y darán mucho fruto; y así prueban que son verdaderos discípulos míos”,

Permítanme, si así lo desean, reflexionar sobre esto, el texto del Movimiento de Jesús, utilizando otro texto. A mí me dijeron en el seminario que nunca hiciera eso, pero ya hace casi cuarenta años que salí del seminario. Hay, sin embargo, otra historia de la Biblia, en el evangelio, que realmente puede iluminarnos sobre lo que Jesús estaba sugiriendo aquí. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. Permanezcan unidos a mí como yo estoy unido a ustedes. Porque aquellos que permanecen unidos a mí, darán mucho fruto; y prueban que son discípulos míos. ¿Cómo es eso, Señor? Con esto todo el mundo sabrá que ustedes son mis discípulos, no que puedan recitar el pacto bautismal, lo cual es importante, y es importante, no que nos sepamos el Credo Niceno de memoria, o cualquiera que sea la versión con la cláusula que dice “y procede del Hijo”, o sin ella. Esto es importante, pero no lo es todo, no es que nos sepamos el Credo de san Atanasio y el final del Libro de Oración y todos aquellos documentos históricos que sólo los historiadores son los únicos que los leen. No. ¿Cómo entonces sabrá el mundo que ustedes son mis discípulos? Jesús dice que nos amemos los unos a los otros. El amor es el camino. El amor es el único camino. Aquellos que siguen mi camino, siguen el camino del amor incondicional, desinteresado y sacrificado. ¡Y esa clase de amor puede cambiar el mundo! Es esa clase de amor.

Sin embargo, la pregunta es ¿cómo? ¿Cómo lo logramos? Gente joven, el miércoles pasado yo estuve con Presencia Juvenil, que seguro estarán aquí en algún lugar, no sé donde —¿dónde están todos? Oh, ¡ahí están, muy bien, ahí están ellos! Estuvimos hablando sobre esto el miércoles y alguien dijo “¿Cómo seguir a Jesús en el camino del amor en un mundo que es profundamente indiferente?” ¿Cómo lo logramos?  Este mensaje es para ustedes. Déjenme que yo les hable a ellos, y yo quiero que ustedes sean como Sara, la de la Biblia, y escuchen a escondidas en la tienda.

Para eso hay una vieja canción que podría ayudar. Dice:

Tengo mi mano en el arado del Evangelio
No me llevaría nada para el camino
No pierdas de vista el premio
Aguarda, aguarda
No pierdas de vista el premio
Aguarda

Tengo mi mano en el arado del Evangelio
No me llevaría nada para el camino
No pierdas de vista el premio
Aguarda, aguarda
No pierdas de vista el premio
Aguarda

Ahora bien, tengo la impresión de que hay varios pasajes bíblicos detrás de esta canción, pero uno de ellos viene directamente del capítulo 14 del evangelio según san Mateo. Y en el capítulo 14 del evangelio según san Mateo Jesús ha enviado a sus discípulos, por lo menos a algunos de ellos, a que cruzaran el mar.  Y entonces les dice que se suban a la barca y les dice “id vosotros a la otra ribera”. Ese “id vosotros” era la versión de la biblia del Rey Jacobo pero eso fue lo que Él […] “id vosotros a la otra ribera”. Y cuando estaban en aquel peligroso viaje, en el mar de Galilea, en medio de la noche, si lo vemos así, se desata una tormenta y ellos temen por sus vidas, porque están en medio de la noche. Y esta es la noche, sin luz natural. Esta es una noche sin luz artificial. Todo lo que tenían, si es que tenían lámparas en aquella barca, eso era todo. Era LA NOCHE. James Weldon Johnson dijo alguna vez “Más oscuro que una medianoche en una ciénaga de cipreses”. ¡La noche! Y tenían miedo porque ni siquiera podían ver el viento y la lluvia, pero sin embargo podían sentir ¡cómo los zarandeaban de un lado para otro, de un lado para otro!

Y entonces, cuando ya la oscuridad era la más profunda, cuando todo era incierto, Pedro miró hacia la distancia donde pudo ver una figura caminando hacia ellos. Y siguió mirando. Incluso se mantuvo parado en el bote mientras la barca se mecía. Imagínense a los otros tratando de sostenerlo. Y aquella figura seguía acercándose. Y al principio pensó que se trataba de una alucinación. Y luego pudo determinar el rostro. Y era Jesús,  que estaba caminando sobre el agua. Y Pedro, sin ni siquiera pensarlo, dice: “Señor, si eres tú, pide que yo vaya a ti sobre las aguas.” Y Jesús dice: “Entonces, ven, hermano” y Pedro salta del bote y comienza a caminar sobre las aguas, en dirección a Jesús, ¡y realmente lo hizo! Apenas lo vio, dijo “¡Señor!”. Siguió caminando, “¡Señor! ¡Eres Tú!” Pero luego miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en uno de esos momentos cuando uno dice “¡Oh, Dios!”. Y la Escritura dice –Mateo hilvana diestramente esta historia– dice que cuando Pedro observó el viento y las olas y la tormenta a su alrededor, entonces perdió de vista a Jesús y más bien se concentró en la tormenta y ¡AHÍ es cuando empezó a hundirse!

Oh, hermanos míos y hermanas mías, ¡yo creo que aquí hay algo!

¡Tengo mi mano en el arado del Evangelio!
No me llevaría nada para el camino
¡Tan solo no pierdas de vista el premio!
¡Aguarda! ¡Aguarda!

¡No pierdan de vista el premio!
Aguarden.

Oh, ¡seguro que aquí hay algo! Ahora bien, no me voy a extender mucho, voy a llegar a una conclusión…

Sin embargo, hay algo de sabiduría aquí, puesto que en la versión de Mateo quiero que se den cuenta de que la tormenta no cesa. Esta no es una historia acerca de Jesús calmando las aguas. Esto es acerca de Jesús, la tormenta se desata. Aunque si quieren saber cómo comportarse frente a una tormenta, me gustan Rodgers y Hammerstein, [figuras del teatro musical], pero esa probablemente no es la mejor manera de hacerlo. ¿Quieren saber cómo comportarse despreocupadamente en la tormenta? ¡No pierdan de vista el premio! Mantengan la vista fija en Jesús, en sus enseñanzas, en su espíritu, para permanecer unidos a Él, habitar en Él, vivir en Él. Cuando ustedes viven en Él, ¿saben qué? ¡El empezará a vivir en ustedes!

¡Eso es lo que está sucediendo!

Pero lo asombroso acerca de esto es que, sí, Pedro camina sobre el agua –eso es lo que es realmente asombroso. Quiero decir, a mí no me sorprende que Jesús camine sobre el agua. Éso es lo que se supone que tiene que hacer. Quiero decir, Él es el Señor, y eso es lo que yo esperaría que hiciera el Señor. Lo que me sorprende es que Pedro lo haga, y si ustedes analizan ese proceso cuando Pedro lo está haciendo, es cuando Pedro –Dietrich Bonhoeffer– estoy llegando a una conclusión, tranquilos, tranquilos. Cuando Pedro […], Dietrich Bonhoeffer lo dijo cuando escribió un libro titulado “El Costo del Discipulado” y de lo que hablaba, es una exposición del Sermón de la Montaña, Mateo capítulos 5, 6 y 7, cuando Jesús dice cosas como: “Amen ustedes a sus enemigos” y Bonhoeffer dice, lo que yo pienso que está sucediendo es que tenemos a Jesús compartiendo estas enseñanzas acerca de cómo vivir una vida de amor. Pero si se acercan a ellas como si fueran asuntos mecánicos o legalistas, entonces van a tropezar.

Bonhoeffer dice que la clave es no convertir las enseñanzas de Jesús en una nueva ley. La clave está en es arrojarse a los brazos de Dios. Arrójense a los brazos de Jesús. Y será entonces cuando podrían realmente aprender a amar a un enemigo. Por tanto, ustedes orarían por aquellos que los maldicen. Por tanto, sabrían lo que es estar bendecido. Los pobres. Los pobres de espíritu. Los compasivos. Los hace tener hambre de la justicia de Dios.

Arrojarse a los brazos de Jesús.

¡Tengo mi mano en el arado del Evangelio!
No me llevaría nada para el camino
¡No pierdas de vista el premio!
¡Aguarda! ¡Aguarda!

¡No pierdan de vista ese premio!
Aguarden.

Bueno, ahora les voy a pedir que hagan algo.  Yo he sido un episcopal toda mi vida, así que yo sé cómo los episcopales dicen no, simplemente quedándose callados.

Hace ya varios meses que invité a un grupo de episcopales, clérigos, laicos, obispos, apenas un cierto tipo de personas, y entonces les pedí que vinieran y nos reuniéramos, es decir, que vinieran y estuvieran un rato para ayudarme a pensar mediante la oración acerca de cómo ayudar a nuestra Iglesia a que profundizara más en el Movimiento de Jesús, no sólo de palabra, sino de obra, una u otra, pero que sea de veras. ¿Cómo le vamos a ayudar a nuestro prójimo a que se arrojen a los brazos de Jesús? ¿Cómo me vas a ayudar a mí a hacerlo? Porque es que yo sé que cuando lo hacemos, y permanecemos unidos a Él, daremos fruto como nunca lo imaginamos. Pero tengo que admitir que Michael Curry no tenía la respuesta. Todavía no. Sin embargo, ustedes estarán diciendo, ¿qué va a decir entonces para el resto del sermón?

Entonces nos sentamos, nos encontramos en el aeropuerto de Atlanta, ya que era más o menos fácil y un lugar cómodo para estar. Nos encontramos en el aeropuerto de Atlanta y entonces nos enclaustramos, por decirlo así, celebramos la Santa Eucaristía, dijimos nuestras oraciones y nos quedamos ahí. Nada de cenar y brindar en Atlanta. No nos metimos en el bajo mundo de Atlanta. No disfrutamos el conocido pollo frito de Paschal’s, aunque nos hubiera gustado, pero, aun así, no lo hicimos y nos enclaustramos en Atlanta. Simplemente nos quedamos ahí y seguimos discutiendo, y ellos seguían presionándome y así seguimos en esos tira y afloja, hasta que finalmente nos dimos cuenta de que no necesitábamos salir con un nuevo programa para la Iglesia. Ya tenemos programas, nada está mal, pero nosotros no necesitamos un nuevo programa. No necesitamos un nuevo programa. No. No. Nos dimos cuenta de que ¡esperen un momento, no necesitamos hacer nada nuevo!

Jesús lo dijo en el evangelio de Mateo: “Cuando un maestro de la ley se instruye acerca del reino de los cielos, se parece al dueño de una casa, que de lo que tiene guardado sabe sacar cosas nuevas y cosas viejas”. Entonces nos dimos cuenta de que ya tenemos lo que necesitamos en la tradición de la Iglesia que viene de siglos atrás. Durante siglos las comunidades monásticas y las comunidades religiosas y la gente de fe que se han adentrado más hondo en su fe han vivido según lo que ellos llaman una norma de vida. Un conjunto de prácticas espirituales por el cual se comprometen a seguir su vida, prácticas que los ayudan a abrir el alma, a abrir el espíritu, que los ayudaron a encontrar su camino, el camino de arrojarse a los brazos de Dios. Lo han estado haciendo por mucho tiempo. Si no me creen, pregúntenle a san Benito. Lo han estado haciendo por muchísimo tiempo y nosotros nos preguntamos entonces qué pasaría si les pidiéramos a cada uno de los fieles episcopales que adoptara lo que estamos llamando el camino del amor, las prácticas para una vida centrada en Jesús. ¿Qué podría pasar? Y entonces congregamos a varias personas, algunas de las comunidades monásticas nos tendieron una mano, algunos de los eruditos de la teología también nos tendieron una mano. Gente de la que ofrece capacitación en la Iglesia, gente que sabe cómo funcionan las cosas. En fin, tenemos lo que necesitamos. Está ahí en este recinto. Está en la Iglesia. Los juntamos a todos y les pedimos, ayúdennos. Y esto es lo que propusieron. No es un programa. ¿Pero si lo entienden todos? Sáquenlo, sáquenlo. Aquí sale el viejo sacerdote de parroquia que hay en mí. Yo siempre le daba a mi congregación alguna tarea y un volante. ¿Recibieron un volante? ¿Todo el mundo lo recibió? Si lo encontraron, digan “¡Amén!”

Si no pueden, digan “Ayúdame, Señor.” Y observen esa primera [pregunta] que dice “¿Qué estamos buscando?” Buscamos el amor. Porque lo que todos necesitamos es ser amados. Nosotros hemos sido creados por Dios, del cual la Biblia dice que es amor. Nosotros hemos sido creados para ser amados y para amar. Buscamos la libertad. Todo hijo de Dios está destinado a respirar con libertad. Buscamos la vida abundante, no una vida de baratillo, sino algo verdadero. Quizás todo esto se puede resumir cuando decimos que buscamos a Jesús. Buscamos a Jesús. Ellos propusieron algunas palabras, y hay una variedad de cosas en línea para ustedes y debe estar ya publicado, espero que en este momento. Pues sí, algunos están asintiendo con la cabeza, ya está publicado, las fuentes están ya ahí. Todo esto viene de la gente en esta Iglesia. El tesoro ya lo teníamos aquí.

Se pone en marcha. Es un cambio de rumbo. Es decir, viraje, arrepentimiento, una palabra en clave para decir arrepentimiento. Supusimos que íbamos a asustar a todo el mundo si desde el comienzo lo llamáramos arrepentimiento. Pero en realidad es un viraje. El arrepentimiento no se trata de regañarse uno mismo con dureza sino de hacer un viraje de las viejas maneras que no funcionan. de los viejos hábitos y virar, virar, como cuando una flor se gira en la dirección del sol. ¡Cambien de rumbo! Y luego, aprendan. Oh, la Biblia es un gran libro para eso. Yo no sé si será el libro más vendido en la lista del New York Times, pero lo que sí sé es que debiera ser es libro número uno, el más vendido en la Iglesia Episcopal. A todos mis amigos baptistas les recuerdo que nosotros les dimos la versión de la Biblia del Rey Jacobo. ¡Cambien de rumbo! ¡Aprendan! ¡Oren! ¡Rindan culto! ¡Bendigan! Oh, hemos sido bendecidos para ser, a su vez, una bendición. ¿De qué manera pueden ustedes bendecir este mundo? ¿Cómo pueden bendecir a otros? ¡Bendigan! ¡Y luego emprendan! ¡Emprendan! ¡Vayan y hagan discípulos! ¡Vayan y proclamen las buenas nuevas! ¡Vayan y sean mis testigos en Jerusalén, Judea, en Samaria, en la Galilea del siglo primero y en Austin del siglo veintiuno! ¡Emprendan! ¡Y luego, reposen! El descanso del sábado está en Génesis por alguna razón. ¡Reposen! Quiero pedirles que piensen en un compromiso. Quiero pedirles, no solo a ustedes, sino a cada uno de los fieles episcopales a comprometerse a lanzarse a los brazos de Jesús. Y que luego viva la vida a partir de eso. Y estas herramientas pueden ayudarlos. Claro, alguien se estará preguntando ¿funcionará esto? No estamos lejos de California, y ya sabemos que ellos ponen a prueba todo en el llamado Silicon Valley. Que el Obispo de El Camino Real, el Obispo de California se den cuenta de lo que estoy hablando, de que todo tiene que ponerse a prueba. Y me alegro que hayan hecho esa pregunta, puesto que ya la veía venir. Puesto que, la verdad sea dicha, esto funciona. Ya ha sido puesta a prueba en el terreno. ¿No me creen acaso? Pues, lean los Salmos de David. En los Salmos de David, el salmista dice: “en la mañana, al mediodía y en la noche ofrezco mis oraciones a ti”. Esta es una norma de vida. Es un marco con tiempos y lugares y una manera de orar. ¿Acaso no cree, no cree en los Salmos de David? entonces vaya al Nuevo Testamento. San Pablo. Aunque claro, yo conozco personas que tienen sus reservas con san Pablo, pero a mí no me preocupa eso, como solía decir mi abuela: “San Pablo era como un predicador cualquiera. Tenía unos sermones muy buenos y otros no tan buenos. El problema es que los pusieron todos en la Biblia.” Oh, he ahí el problema. Así es. Pero déjenme contarles algo. Pablo estaba pasando por un buen momento en Primera de Corintios, capítulo 9, cuando dice que se entrena a sí mismo como un atleta. Entrena su espíritu como un atleta, como un gran músico. Se entrena a sí mismo practicando. Alguien me preguntó ¿cómo vive usted una vida sacrificada y amorosa? Bueno, supongo que es de la misma manera que lo hace un socorrista, un bombero. Ellos han practicado. Ellos han practicado para salvar vidas. Y cuando llega ese momento, se trata de instinto. Las prácticas espirituales son la manera como practicamos para cuando llegue ese momento y el Espíritu se mueve a través de nosotros.

Si todavía no me creen, con este tema ahora realmente me voy a sentar. Espero no haber hecho un desbarajuste con el horario del Secretario, quien está por allá atrás, y no puede hablar. No me puede parar. En 1963, en Birmingham, Alabama, la gente de mi madre proviene de Alabama. La gente de mi padre proviene de Alabama. Alrededor, no lejos de Birmingham en 1963, Birmingham era una ciudad que no era entonces lo que conocemos, y estamos agradecidos de ver, hoy día. Es una ciudad diferente. En 1963, el sheriff de Birmingham era un hombre llamado Bull Connor. Creo que debió haber sido un episcopal, pero no voy a investigar demasiado en el asunto. Bull Connor, es decir, Birmingham estaba tan segregada hasta donde ya no podía ser más segregada. Birmingham era vista como uno de los lugares más incorregibles en todo el sur. La Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano determinó que tenían que adoptar una postura de resistencia en Birmingham con el fin de transformar el sur y eventualmente todo el país.

De esta manera, el Dr. King y otros fueron a Birmingham y fueron a Alabama. La Alabama que conocemos hoy no es lo que era entonces Alabama. Alabama, Birmingham, Iglesia Baptista de la Calle 16, mi tía Callie enseñaba en la escuela dominical de esa iglesia, en 1963. En aquel año, cuatro niñas que hubieran crecido hasta llegar a tener mi edad fueron asesinadas en la escuela dominical cuando una bomba que había plantado un miembro del Klan explotó en la iglesia. En Birmingham, en 1963, cuando la gente joven marchaba, los rociaron con agua de las mangueras contra incendios y los perros pastor alemán los atacaron bajo la dirección de la policía. Birmingham, Selma, puente Edmund Pettus. Uno de los nuestros, Jonathan Daniels, entregó su vida en Alabama. La Alabama de hoy no es la misma de ayer porque alguien estuvo dispuesto a amar incondicional, desinteresada y sacrificadamente. Y todos ellos eran negros y blancos. Eran protestantes, católicos, judíos y musulmanes. Eran el pueblo de Dios y de buena voluntad.

Como parte de su preparación para la protesta no violenta, el Dr. King elaboró una serie de prácticas, una especie de norma de vida. He aquí parte de lo que dijo: “Recuerden, el movimiento de la no violencia busca justicia y reconciliación, no simplemente victoria. Recuerden, siempre caminen y hablen con amor, puesto que Dios es amor. Recuerden, oren todos los días para ser instrumentos de Dios. Recuerden, sacrifiquen sus deseos personales para que todos puedan ser libres. Recuerden, observen tanto con los amigos como con los adversarios, las normas comunes y usuales de cortesía. Recuerden, presten servicios a los demás y para el mundo. Recuerden, absténganse de la violencia del puño y de la violencia del espíritu. Recuerden, esmérense por estar en buena salud física y espiritual”.  Pero la primera norma en la lista que él repetía una y otra vez era esta: “Antes de salir a marchar, antes de protestar, antes de hacer cualquier cosa, mediten en la vida y en las enseñanzas de Jesús”. Hermanos míos y hermanas mías, estoy pidiendo que nosotros como Iglesia Episcopal, no, estoy pidiendo que nosotros como individuos episcopales, pidiendo que nosotros como la Rama Episcopal del Movimiento de Jesús, que antes de comenzar el día, meditemos en la vida y enseñanzas de Jesús. Estoy pidiéndoles que se comprometan a eso. Y nadie va a saberlo, sino ustedes y Dios, pero les estoy pidiendo que se comprometan a eso. Antes de salir a marchar, y mientras estemos aquí en la Convención, antes de que se pongan en pie para hablar ante el micrófono, mediten en la vida y enseñanzas de Jesús. Ahora ya me están siguiendo. Bien. Bien. Están conmigo ahora. Antes de que vayan al dispensador de agua y empiecen a susurrarle algo a alguien al oído, ¡mediten en la vida y enseñanzas de Jesús! Cuando nos vayamos de esta Convención, meditemos en la vida y las enseñanzas de Jesús. Cuando vengamos aquí a adorar, meditemos en la vida y las enseñanzas de Jesús. Cuando salgamos al Centro de Detención Hutton, meditemos en la vida y las enseñanzas de Jesús. Cuando nos unamos a los Obispos Unidos contra la Violencia con Armas de Fuego, meditemos en la vida y las enseñanzas de Jesús. Iglesia Episcopal, únase a mí y meditemos en la vida y enseñanzas de Jesús. Arrojémosnos en Él, y dejemos que Jesús asuma el control.

Yo amo a esta Iglesia. Yo nací y fui criado en ella. Bautizado en el octavo día, no sé qué día era, pero, de todas maneras, fui bautizado como infante de acuerdo con el Libro de Oración Común de 1928. ¡Señor, ten piedad! Mi fajero era esa bandera episcopal. Yo amo a esta Iglesia y la amo porque yo aprendí sobre Jesús, de la cabeza a los pies, en esta Iglesia. Y yo lo sé y lo creo que nosotros en esta Iglesia podemos ayudarle a la cristiandad a recuperar su alma y volver a centrar su vida en el camino del amor, el camino de la cruz, que es el camino de Jesús.

De manera, pues, que Dios los ama. Dios los bendice. Tan solo arrójense en los brazos de Jesús y dejen que esas manos y brazos todopoderosos de amor los levanten.

¡Tengo mi mano en el arado del Evangelio!
No me llevaría nada para el camino
¡No pierdan de vista el premio!
¡Aguarden! ¡Aguarden!
¡No pierdan de vista el premio!
¡Aguarden!

El Centro Mediático (Media Hub) conecta al mundo con la Convención General de la Iglesia Episcopal del 2018

Tue, 07/10/2018 - 6:23am

Seguir la acción aquí.

June 28, 2018

El Centro de Mediático 2018 de la 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal inaugurado a principios de esta semana, ofrece a todos, ya sea en casa o si están presentes en el evento, acceso gratuito a transmisiones en vivo y cobertura por pedido (on demand) de servicios diarios, sesiones legislativas de la Cámara de Obispos y la Cámara de Diputados, así como también informes de los medios de comunicación y otros eventos destacados. La cobertura en vivo comienza el 4 de julio de 2018.

Nuevo en esta Convención General tenemos el programa Adentro de la Convención General. Esta transmisión de noticias diarias comienza el 4 de julio y se ofrecerá en el Centro de Comunicaciones a las 6:30 p.m. Hora Central (en español) y 4:30 p.m. Hora Central (en inglés) hasta el 13 de julio. También nuevas son las Conversaciones TEC.

Cada conversación se centra en una de las tres prioridades de la convención:  reconciliación racial, evangelismo y cuidado de la creación. Las Conversaciones TEC se llevan a cabo durante una sesión conjunta de la Cámara de Obispos y la Cámara de Diputados y presentan oradores, videos, música y oportunidades para la participación de grupos pequeños. Las Conversaciones TEC se transmitirán en vivo; los participantes que no estén en el Centro de Convenciones tendrán acceso a material de apoyo y podrán participar en la conversación en curso a través de las redes sociales.

La transmisión en vivo del servicio de adoración, las sesiones legislativas de ambas Cámaras y las Conversaciones TEC también se ofrecerán en español.

Otros puntos destacados del programa:

•           La Cámara de Obispos está invitando a los episcopales a una “Liturgia de escuchar”. La sesión del 4 de julio, prevista para llevarse a cabo de 5:15 a 7 p.m. Hora Central en el espacio de adoración establecido en el Centro de Convenciones de Austin, ha sido descrito como “un espacio sagrado para escuchar y lograr una mayor reconciliación”.

•           Y, un Avivamiento Episcopal está llegando a Austin. “En toda la iglesia, la gente dice que quiere ser revivida para poder servir al Movimiento de Jesús”, comparte la Reverenda Stephanie Spellers, Canóniga, al Obispo Presidente para el Evangelismo, la Reconciliación y la Mayordomía. Las personas con curiosidad acerca de los avivamientos episcopales están invitados a participar a través de la transmisión en vivo del Servicio de Avivamiento programado durante la Convención General (el sábado 7 de julio a las 5:30 p.m. Hora Central en el Palmer Center).

El Centro de Comunicaciones está disponible aquí.

La 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal se llevará a cabo del 5 al 13 de julio en el Centro de Convenciones de Austin; en Austin, Texas (Diócesis Episcopal de Texas). La Convención General de la Iglesia Episcopal se celebra cada tres años para deliberar los asuntos legislativos de la Iglesia. La Convención General es el organismo bicameral que gobierna la Iglesia, compuesta de la Cámara de los Obispos, con más de 200 obispos activos y jubilados, y la Cámara de Diputados, con más de 800 diputados clérigos y laicos electos, provenientes de las 108 diócesis y tres zonas regionales de la Iglesia.

El Centro Mediático tiene diferentes ofertas para seguir toda la acción:

Transmisión en vivo y por pedido (on demand) a las sesiones legislativas de la Cámara de Obispos y la Cámara de Diputados (proporcionadas en inglés y español).

Acceso a la transmisión en vivo y por pedido al culto diario (en inglés y español).

Transmisión en vivo y por pedido a Inside General Convention y Adentro de la Convención General(proporcionadas en inglés y español).

Transmisión en vivo y por pedido a las tres Conversaciones TEC (proporcionadas en inglés y español).

Una lista completa de eventos diarios

Sesiones informativas para los medios

Titulares del Servicio Episcopal de Noticias

Enlace al rastreador legislativo

Acceso a los tweets en Twitter sobre #GC79

Videos destacando la misión y el ministerio de la Iglesia Episcopal

Recursos de la Iglesia Episcopal para todos los episcopales

Enlaces a sitios de Internet relacionados con la Convención

El Centro de Comunicaciones está disponible en versión móvil para Android o Apple.

Deputies back plan to end financial complicity in Israel’s occupation of Palestinian lands

Mon, 07/09/2018 - 8:05pm

The Rev. Brian Grieves, deputy from the Diocese of Hawaii, speaks in favor of the resolution he proposed about ending the church’s complicity in the Israeli occupation. “Palestinian lives matter.” The Rev. Hillary Raining, deputy from Pennsylvania, speaks against Resolution D019 during the special order of business on Israel-Palestine in the House of Deputies on July 9. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

[Episcopal News Service – Austin, Texas] The House of Deputies on July 9 voted overwhelmingly in favor of pursuing what is known as a human rights investment screen to end the Episcopal Church’s complicity in Israel’s occupation of Palestinian territories, a move that critics call divestment and one they warn will diminish rather than amplify the church’s voice in the region.

Resolution D019 also raised concerns from critics that the church was taking sides in the decades-old Middle East conflict and possibly opening itself up to claims of anti-Semitism, though floor amendments to the resolution sought to minimize those concerns.

In the end, a measure that in 2015 failed even to get a floor debate in the House of Deputies, now sails to the House of Bishops backed by the deputies’ 619-214 vote, or 74 percent. Many voiced an increased sense of urgency in responding to the rapid deterioration of the Mideast peace process and the escalating humanitarian crisis affecting Palestinians.

“Occupation is bad both for the oppressed and the oppressor,” said the Rev. Brian Grieves, a deputy from the Diocese of Hawaii and a member of the Stewardship & Socially Responsible Investing Committee, during the house debate on the resolution he proposed. “We as a church are complicit in this occupation. We have money invested in it.

“Let this be finally the convention where we say we will no longer allow our financial resource to enable this brutal occupation. … Palestinian lives matter.”

The difference between 2015 and this year has been a common theme at the 79th General Convention when discussing resolutions related to Israel and Palestine. Before this convention Presiding Bishop Michael Curry and the Rev. Gay Clark Jennings, House of Deputies president, accepted a task force’s recommendations intended to expedite the process and ensure a full, open and productive debate on the issues after complaints about the process three years ago.

By most accounts, the process this year succeeded. Nearly 50 people testified on 15 resolutions at a joint hearing July 6. The House of Deputies was chosen as the house of initial action for all Israel-Palestine resolutions, and Resolution D019, deemed the most controversial, was scheduled for a special order of business to ensure debate didn’t get sidetracked by procedural matters.

Sarah Lawton, deputy from California and chair of the Social Justice and International Policy Committee, alluded to these changes in her opening remarks on the resolution before debate began.

“Last time we didn’t really debate this issue because the resolution failed in the House of Bishops, which was the house of initial action [in 2015],” she said.

The Episcopal Church has long voiced support for Israel’s right to exist and live in peace, as well as opposition to Israel’s occupation of Palestinian territories. Lawton listed some of the reasons why the past three years since the last General Convention have added a “sense of urgency” to the debate over treatment of Palestinians: Gaza, described as the world’s “largest open-air prison,” has faced deadly aerial attacks by Israel’s military, Lawton said, and Israeli forces have engaged in a disproportionate live-fire response to border unrest that violates international norms. Palestinian children have been taken from their parents and detained in deplorable conditions.

Many of those complaints were echoed in the impassioned testimony at the committee hearing, which drew people of a wide range of faith backgrounds, including Christians, Muslims and Jews.

“These concerns are addressed in our other resolutions, but they form some of the context for this one,” Lawton said.

And while most of the other Israel-Palestine resolutions were assigned to the consent calendar to be approved without further discussion, D019 produced robust debate in the House of Deputies during the 80 minutes or so between introduction and passage. A full half hour was set aside for debate on the resolution itself, with additional time allotted for debate on amendments, according to the rules of the special order of business.

The Rev. Winnie Varghese, deputy from New York, spoke about the Episcopal Church’s long history of socially responsible investing and its decision to withhold investments from certain industries, such as the tobacco and prison industries. Aligning investments with values is now a mainstream practice, she said.

“We are able to do this work,” she said in arguing for the resolution’s passage. “It is selective. It is supportive of our brothers and sisters in Israel and Palestine working for a just peace.”

The Rev. Susan Haynes, deputy with Northern Indiana, also applauded those who are working for peace, but she spoke against Resolution D019.

“I admire the work that people do when they advocate for Palestinians in the Holy Land when their rights are violated by the Israeli army, and I admire the work done by the Episcopal Diocese of Jerusalem who serve people in the occupation under very difficult circumstances,” Haynes said. “But I cannot wholeheartedly support this [resolution] because it is one-sided. Human rights screening is divestment in Israel, and divestment destroys any chance of reconciliation.”

The Rev. Candice Frasier, deputy from Alabama, took exception to claims of one-sidedness.

“This resolution is not anti-Israel or even one-sided, though it might be one-sided if we consider, with our investments, our church has taken a side,” Frasier said. “How can we play a role in peacemaking when we are already invested in the oppression of a people?”

The Episcopal Church already pursues socially responsible investing in Israel through shareholder resolutions with companies that have contracts to support Israel’s infrastructure, such as construction equipment manufacturer Caterpillar and telecommunications company Motorola. The threat of divestment is seen by proponents as one way to apply greater pressure on those companies to take a stand against human rights violations, but not everyone agrees with that tactic.

The Rev. Hillary Raining, deputy from Pennsylvania, speaks against Resolution D019 during the special order of business on Israel-Palestine in the House of Deputies on July 9. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

“If the Episcopal church is going to play any role in this, we need to engage with both sides, not to divest, not to boycott,” said the Rev. Hillary Raining, deputy from Pennsylvania. “Boycotting and divesting from them will only close the channels of communication.”

Frasier countered that “it is through our pocketbooks” that the church can make a difference, and the Rev. David Ota of the Diocese of California said he saw the Palestinian cause through the lens of his Japanese heritage and Japanese-Americans’ suffering during the U.S. policy of internment during World War II.

“When I think about this issue, when I see Palestinians behind walls, I see Jesus and I see my family and I see our church,” he said, and he closed with a reference to the massive prayer vigil attended July 8 by the bishops and deputies outside an immigrant detention center not far from Austin. “The policy of a human right screen is trying to … free the people from destruction and to help us as a church stand with them, just as we stood at the detention center yesterday.”

Three amendments were approved before the final vote. One, proposed by the Rev. Gail Bennett of New Jersey, expedites a potential human rights screen by making those recommendations due by 2019 instead of 2020. A second amendment, proposed by the Rev. Wesley Sedlacek of Oregon, added a clause seeking to make clear the resolution is not critical of the Jewish faith tradition but rather advocates change in policies of a government, Israel.

And the House of Deputies, by a slim margin, approved an amendment from William Boyce of Massachusetts to “urge dioceses and worshipping communities to consider developing similar human rights social criteria investment screens in response to the Israel-Palestine crisis.”

The results of the Resolution D019 vote are shown on the screen at the front of the House of Deputies. Photo: David Paulsen/Episcopal News Service

With amendments done, Jennings called for the vote on the resolution, which passed without further comment.

It wasn’t immediately clear when the House of Bishops will take up the resolution. Another resolution, B003, relating to the status of Jerusalem is on the bishop’s consent calendar for July 10. At least six other Israel-Palestine resolutions are on the House of Deputies’ consent calendar for the same day.

If any or all of the resolutions clear both houses, the work of advocacy in Washington, D.C., on behalf of the church will fall to the Office of Government Relations.

“We look forward to implementing the guidance of General Convention, and we plan to continue our advocacy in pursuit of a just peace in the Holy Land,” Office of Government Relations Director Rebecca Linder Blachly said in an email to Episcopal News Service. “In the Office of Government Relations, we work closely with ecumenical and interfaith partners on advocacy, recognizing many of us have a diversity of views on particular issues.

“Whatever convention decides, we expect to remain a strong partner and advocate in Washington to support a peaceful resolution to the conflict.”

– David Paulsen is an editor and reporter for the Episcopal News Service. He can be reached at dpaulsen@episcopalchurch.org.

Prayer books, Bibles, crucifixes – and juniper ash

Mon, 07/09/2018 - 6:38pm

Paula Elmore, left, assists Alice Holinger, deputy from Alaska, as she shops for Navajoland products. Photo: Mike Patterson/Episcopal News Service

[Episcopal News Service – Austin, Texas] Stroll the corridors of the sprawling exhibits hall at the 79thGeneral Convention here and you’ll find nativity sets, crucifixes, prayer books, Bibles, spiritual treatises, scarves made in Jerusalem, teddy bears, promotions for trips to the Holy Land, Episcopal flip-flops (really), neckties, coffee mugs, T-shirts – and juniper ash.

Paula Elmore of Shima’ of Navajoland. Photo: Mike Patterson/Episcopal News Service

Juniper ash?

“Our ancestors didn’t have cows,” explained Paula Elmore, a Navajo and Episcopalian from Fort Defiance, Arizona. “They told us to burn ash, sift it and mix it with blue corn meal to make mush or cornbread. That’s where we got our calcium.”

(Juniper is a coniferous tree with leaves like needles and tiny cones like berries. One teaspoon of ash from juniper leaves equals the calcium found in one glass of milk.)

Elmore is affiliated with Shima’ of Navajoland, a social enterprise of the Episcopal Church of Navajoland. “Our honey makes you buzz with joy” promises a sign welcoming visitors to the Shima’ booth in the exhibits hall.

Their honey is organic, Elmore said, and comes “right from the hives.” Sometimes it also comes with a bee, but that’s picked out before it ends up in a honey jar.

If juniper ash isn’t your cup of tea, Shima’ also offers varieties of soap, including a prickly pear variety, sunflower seeds, and pinion cones, complete with sap. “Put them in your fireplace and it will smell like a pine tree,” Elmore said.

Speaking of tea, if a bishop or deputy suffers from a headache or upset tummy, they can try Navajo tea. “Our ancestors used it like aspirin or for a stomachache,” Elmore explained. It’s made from a plant (Thelesperma) that grows wild in Navajoland and “tastes a little earthy. We use the entire plant, from the root to the flower.”

Full ENS coverage of the 79th meeting of General Convention is available here.

Shima’ of Navajoland is part of the Good Shepherd Mission and Episcopal Church in Navajoland, a region that stretches over 27,000 square miles in the Four Corners region of the American Southwest.

Based at Fort Defiance, Good Shepherd was originally started as a medical mission to the Navajos in the 1880s. Today, it encompasses 50 acres, a large organic/permaculture garden incorporating Navajo techniques and a dozen buildings that serve as a retreat center and destination for mission trips.

The mission also includes two far-flung outlying parishes in Coalmine, New Mexico, and Many Farms, Arizona. Although the Navajo Reservation has a population of more than 350,000, only about 1,000 are Episcopalians.

“We are Navajo farmers, soap makers, herb gatherers, medicine men and women,” according to Shima’s website. “We take the best of our ancient traditions and create hozho’ (beauty and harmony) through our farm and wild-gathered products.”

Elmore has done a bit of everything herself. “Beekeeper, soap maker, I’ve planted herbs and ground the blue corn,” she said.

Earth-based products aren’t the only items Elmore features from Navajoland.

Navajo women gather to craft colorful hand-made stoles. Elmore says she’s done a brisk business selling them to clergy. She also has hand-made silver crucifixes, an earring and bracelet set adorned with beads, and delicate necklaces decorated with tiny hummingbirds.

Shima’ says it adheres to the principles of social justice and environmental sustainability: “The way we farm, gather, create and live is to protect the precious: to protect our children, our water, our land and our sacred way of life.”

Patricia Worthington of Cave Creek, Arizona, has been visiting Navajoland on mission trips for 11 years but about nine months ago started mentoring Shima’ to help develop its business.

Worthington urges churches to consider purchasing Shima’ products to sell in their gift shops, holiday bazaars or church coffee shops. “It’s a win, win, win situation,” she explained. “You get a good product, you’re helping support Navajoland and your profits can help fund your own outreach programs,” she said.

Don’t know what to order for your church?  Contact Shima’ and “we’ll walk them through the ordering process,” she said. “We don’t want churches to over order.”

The word shima’ conveys the concept that it “is our mother, the earth created in beauty,” or hozho’, and “infuses all of life with blessing.”

– Mike Patterson is a San Antonio-based freelance writer and correspondent for the Episcopal News Service. He is a member of ENS General Convention reporting team and can be reached at rmp231@gmail.com.

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